El más grande desafío
Se inicia esta noche la eliminatoria del basquetbol, por llegar al Mundial de Indianápolis 2002. Un espectacular desafío, pero que lamentablemente se encara con algunos inconvenientes importantes. La Selección debuta ante Argentina, que llega con todas las estrellas y con el aliciente de estar en una gran racha de victorias: Sudamericano en Chile, amistosos ante Venezuela, Súper 4 ante Brasil, Puerto Rico y Lituania. El rival es tremendo y debemos justamente iniciar el certamen frente a los locales. Uruguay no se preparó de acuerdo a la exigencia del evento. Los celestes son el único equipo de la serie que llega sin jugar partidos amistosos y con una inactividad de 17 días que puede y debe ser, sin lugar a dudas, perjudicial.
A ese gran problema, hay que agregarle la lesión de último momento de Nicolás Mazzarino, un esguince que lo saca de los tres primeros juegos. Se lo reserva para el decisivo encuentro ante Venezuela, donde incluso estaría jugando en un 50% de sus posibilidades. No fue el único inconveniente físico. Juan Moltedo, que venía creciendo en su nivel, estuvo tres días sin practicar, por un fuerte estado gripal, Luis Arrosa con colitis tampoco se entrenó normalmente y Freddy Navarrete presentaba un quiste en el aductor, todos temas que inquietaron al cuerpo técnico y que no dejaron encarar la preparación de la manera más adecuada. Lo más grave es lo de Mazzarino, por ser fundamental, y la tremenda inactividad con la que llega la Selección, de 17 días, que se puede pagar muy caro.
Los premundiales nunca fueron buenos para Uruguay y éste «pinta» con todos los hechos para también ser desfavorable, pero la confianza está y las posibilidades también. El juego de esta noche será especial. Argentina es bastante más que los celestes, deberían vencernos con comodidad, pero Uruguay debe ser inteligente y jugar con la desesperación del debut y la ansiedad del rival por demostrar todo su poderío. Brasil, nuestro segundo rival, es también tremendo. Defienden notable, no son vistosos por su juego de explosión, pero por algo vencieron a una potencia como Puerto Rico el último fin de semana. EEUU es una incógnita para todos y por último está el juego clave ante Venezuela. Se puede, estamos siempre ahí, llegó la hora de vencerlos.
Luego vendrá la segunda fase y esa es otra historia. En lo previo está durísima, pero a los uruguayos nos gustan los desafíos complicados, la confianza está, lástima que no se hizo todo para dotar al equipo de las mejores posibilidades para luego poder exigirle otro rendimiento superior. Todos jugaron amistosos fuertes, nosotros entrenamos en el Cilindro y perdimos ritmo de competencia.
A pesar de todo y de todos, ¡arriba la celeste! *
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