Hay que avisarle

Justicia

por Enrique Yanuzzi

Se haría justicia si se les diera una oportunidad en el equipo de todos a algunos jugadores del medio local.

Creo que rompe los ojos lo de Pandiani: seis goles en cuatro fechas y lo de Alvez, que el domingo hizo una jugada sensacional previa al gol del «Bola» del Campo. También sería justo nominar a Richard Núñez, que confirmó, pese a las dos derrotas de su equipo, el gran momento que está pasando. Rápido, atrevido, imprevisto, moñero, todo por la zurda, entiendo que es un jugador para ver.

Justicia para el «Chino» Recoba: los «tanos» se dieron cuenta que es un fenómeno y ahora, con mucho más dinámica que cuando llegó, se quedó con el puesto de titular. A veces la justicia tarda pero llega; ese es el caso del crack uruguayo, primero estaba Ronaldo, luego Zamorano, antes Simeone, después apareció Robertino Baggio, ahora Recoba y punto.

Justicia se da en el caso Diego Martín Dorta. Después de sufrir como no se merecía una rebelde lesión, volvió la semana pasada a la cancha. No retornó en Los Aromos, no señor, los hizo en «Estancia Chica», lugar de concentración de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Grande, Gregorio no se olvidó de su amigo y lo llevó para recuperarlo. Fuerza, Martín, que la vuelta está cerca.

Justicia también para el «Canario» Olveira, que volvió a la cancha, hizo fútbol y luego de tres semanas estará pronto. Olveira y Dorta vuelven sin una queja, apretando los dientes, ganándole a la adversidad.

Pido justicia para los referentes del fútbol uruguayo que los tienen archivados y nadie les pregunta nada. Ya escribí sobre la falta de respeto que se tienen en este país para los grandes del pasado, cercano o lejano. Qué bueno sería que Pasarella se juntara un rato con el «Pardo» Abbadie, con «Ciengramos» Rodríguez, con el «Mudo» Montero Castillo, con Pablo Forlán, con el «Pepe» Urruzmendi, todos protagonistas de eliminatorias, con la celeste en el pecho. Ese es el entorno que necesita cualquier técnico extranjero cuando está por comenzar algo tan difícil como lo es sin duda la Eliminatoria.

Justicia para los equipos de la «B», que no pueden comenzar la actividad, que no tienen dinero para pagar las deudas administrativas y ven que la divisional tira la casa por la ventana haciendo el lanzamiento en un hotel 5 estrellas. Increíble.

Justicia para los aficionados que van a los estadios, que son los principales abonados que tiene nuestro empobrecido fútbol. Aficionados que van al estadio a la segunda bandeja de la Olímpica y no ven la línea de saque de costado. Tampoco los de la segunda bandeja de la Amsterdam ven la línea final de la cancha. Todos esto se debe a la cartelería de publicidad que coloca la empresa que compró todos los derechos de nuestro pobre fútbol uruguayo.

Cuidado, que un día de estos se prepara una huelga de hinchas y ya todo quedará dirigido al living de alguna casa o apartamento. Cuidado con tirar de la piolita.

Por suerte, la justicia tarda pero llega.

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