El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué sabe usted de ese negocio que Paco Casal está por atar con Antel?
–Todo lo que adelantó en exclusividad Sherlock en su columna, el pasado jueves 2, en la página 9, se confirmó totalmente. En Divina Comedia están muy nerviosos y muy calientes también, porque el documento del preacuerdo que tanto Tenfield SA como Antel habían acordado que tenía que ser confidencial y reservado ya salió a la luz pública.
–Parece que el ente de las comunicaciones le tendría que hacer un desembolso millonario a la empresa del Zar del fútbol uruguayo por un poco de información, utilización de su portal y la venta de tarjetas de telefonía celular prepaga.
–Usted no cuente el huevo en el vientre de la gallina. El tema está en el Tribunal de Cuentas de la República y versiones oficiosas le confirmaron al Troquílido anoche que el asunto será tema en las próximas horas en el Parlamento Nacional.
–¡Enhorabuena!
–A más de uno le ha subido el ritmo cardíaco en las últimas horas. Fíjese que daban casi como un hecho el negocio, habían logrado mantener la confidencialidad y reserva del expediente y Sherlock les tiró todo abajo.
–Parece que los muchachos de Divina Comedia tenían todo programado, incluido día y hora de la fiesta de lanzamiento.
–La mesa estaba servida. Hasta el champagne francés estaba en la heladera para levantar la copa del brindis. Lo que pasa es que por suerte, en este país, las instituciones democráticas funcionan y ahora corresponderá al Tribunal de Cuentas de la República expedirse sobre si el negocio que Antel está negociando con la empresa de Paco Casal es conveniente o no para el Estado uruguayo. Porque acá lo que se debe cuidar, además del aspecto formal, es que Antel, por ahora, es una empresa de todos los uruguayos.
—Pero dicen que los técnicos informaron que lo único seguro son los egresos porque los ingresos no se han podido calcular todavía.
–Esto es lo grave del caso… Antel para hacer un negocio de esa envergadura tiene que pensar en todos los accionistas del ente, que son todos los habitantes que nacieron en este bendito país, como dicen Sánchez Padilla. Sería una irracionalidad firmar un contrato millonario donde lo único seguro son las pérdidas. En este aspecto, el Tribunal de Cuentas de la República, probablemente, reparará. Fíjese que en esta época de crisis, recesión, desempleo, sería una paradoja que, mientras el gobierno le pide esfuerzos a la población, por otro lado, el Estado (Antel) podría firmar un negocio donde el único que tiene asegurado una ganancia es Paco Casal…
–Usted siga de cerca este tema porque, no sé por qué, me huele que va a seguir dando que hablar.
—El Picaflor promete sudar la camiseta y le puede asegurar que, salvo un hondazo imprevisto, no le va a perder la pisada al expediente. *
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