Uruguayos alojados en casa de citas
El hecho de que Uruguay jugara en la ciudad de Pereira el miércoles significó que los periodistas que acompañan a la celeste debieran alquilar un bus para que los transportara desde Armenia y el respectivo retorno. Los quince comunicadores cargaron un gran equipaje, todos sus equipos de transmisión y partieron a las 10 de la mañana de ayer. A las 11 horas y minutos ya se encontraban en el Estadio Hernán Darío Villegas, realizando los trámites de acreditación, pedidos de línea y chequeos de las mismas, ubicación en pupitres y cabinas. Ante esto el micro contratado (buseta le llaman aquí), partió de regreso a su ciudad natal, con el compromiso de retornar 2 horas después de finalizado el encuentro, cuando todos terminaran con sus trabajos. A las 12.30 horas cada equipo periodístico tenía resuelta su situación, por lo cual surgió la pregunta: ¿Y ahora qué hacemos aquí hasta la hora del partido, fijado a las 19.45 horas.? Pero el mayor inconveniente para ir a almorzar surgió con los equipos. Eran demasiados para cargarlos en un taxi y por supuesto nadie los deja sin su vigilancia.
Averiguando, apareció una original idea. A un kilómetro y medio del estadio, por la carretera, se encuentra un motel u hotel de alta rotatividad, que es lo más cercano al estadio. Luego de las consultas pertinentes partió la legión rumbo a la carretera cargando cámaras de televisión, computadoras, cámaras de fotos y equipos de transmisión de las emisoras. La temperatura sobre el mediodía se aproximaba a los 30 grados y aquella caminata subiendo un cerro se hacía inhumana. Hasta que Alberto Kesman paró un ómnibus que viajaba vacío. La sorpresa del chofer fue mayúscula cuando se le pidió que nos arrimara hasta el Motel Cabañas Otun, pero el hombre muy gentil sólo sonrió y dijo que sí. Cuando nos dejó en la puerta del complejo rodeado de verde con carteles luminosos que anunciaban «un lugar definitivamente maravilloso», y el «pistero» se asomó tras la enorme reja eléctrica para saber qué deseaban los intrusos, el chofer aún no arrancaba su ómnibus, pues no salía de su asombro. Otra vez las gestiones de Kesman fueron frúctiferas y los encargados del motel accedieron a alquilar cuatro habitaciones con tres ocupantes en cada una. De esa manera por lo menos tendríamos un lugar para descansar hasta la hora de volver al estadio. Finalmente la concentración de los periodistas previo al partido quedó conformada de la siguiente manera: habitación 600 Julio Sonino y Juan Carlos Scelza; 601 Rodrigo Romano, Marcelo Cozza y Fernando González; 602 Edward Piñón, José Bello y Jorge Da Silveira, 603 Alberto Kesman, Enrique Yanuzzi y Prieto; 604 Javier Goñi, Raúl Barizzoni y Hebert Rodríguez Diago. *
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