EL LIBRO DEL PICAFLOR
–Troquílido, ¿qué me dice usted de este mamarracho de la Copa América en Colombia?
–Que es un mamarracho, como usted muy bien lo acaba de decir.
— ¡Qué vergüenza!
— Es una perla más de un extenso collar que confirma que a los dirigentes que están en el gobierno del fútbol sudamericano, lo que menos les importa es la integridad física de los verdaderos protagonistas que son los jugadores, técnicos y árbitros. La negocia no puede dejar de funcionar y para ello, no importa el precio ni el riesgo de vidas humanas. ¿Total?
–¿Total qué plumífero?
–El Picaflor le habla con propiedad porque ha tenido la posibilidad de participar en torneos internacionales de relieve. A los dirigentes, lo que menos les importa cuando se juega un torneo como la Copa América es la competencia en sí misma. Ellos están para cobrar miles de dólares en viáticos, deleitarse con la presencia de bellas chicas que pululan durante la realización de los torneos por los corrillos de los hoteles cinco estrellas y ainda mais. ¿Qué le puede importar a Léoz que se juegue o no la Copa América en un país sacudido por la violencia si él va a estar en un bunker cinco estrellas, con tanquetas en la calle protegiéndolo, con cientos de milicos con ametralladoras en la parte externa e interna del hotel?
–¿Se puede saber por qué, el presidente Figueredo no convocó a la Asamblea General para llevar la posición oficial del fútbol uruguayo antes de firmar el compromiso de respaldar la resurrección de la Copa en Colombia?
–Esta decisión tiene muy caliente a varios presidentes. Pero muy calientes… Los que están en el entorno de Figueredo dicen que él en forma permanente se jacta de que a los presidentes de los clubes «los maneja de taquito». Quizás, confiado en su capacidad dúctil de manejar a los presidentes como marionetas, el presidente de la AUF consideró que era un tema menor, que él lo podía resolver en forma inconsulta.
–Pero cuesta entender cómo Figueredo convoca a los presidentes para saber qué va a hacer con Daniel Bello, con Méndez & Cía. y para definir si se juega una Copa América en un país casi en guerra, firma sin auscultar antes la opinión de los propios clubes. Qué curioso, ¿no?
–Mire, aunque usted no lo crea, a partir de ayer, el ciclo de Eugenio Figueredo en la AUF empezó la cuenta regresiva.
–¿Cómo?
–Tómese la molestia de agarrar un papel y un lápiz y de anotar este episodio.
El miércoles había dicho a los cuatro vientos que la Copa América se iba a jugar en enero de 2002 en Colombia, que no se daban las condiciones y 24 horas después, Figueredo cambió el troley, no consultó a nadie y comprometió el apoyo de todo el fútbol uruguayo cuando en realidad hay varios clubes que no querían participar en el torneo en las condiciones que impuso Traffic… Mire que cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía, ¿eh? Esto va a traer cola.
–Troquílido, ¿usted está vaticinando el fin de la era Figueredo?
–Está más cerca de lo que muchos creen. Anote esta fecha: 6 de julio de 2001; el principio del fin… *
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