EL LIBRO DEL PICAFLOR

Picaflor, ¿usted es consciente del quilombo que armó en la AUF?

–Baje la pelota al piso y no alcahueteé que le queda muy feo. Lo peor que puede haber es que una persona sea tilinga…

¡Pero les destapó la olla!

–Mire, El Picaflor lo único que hizo fue cumplir con su deber. Olfateó una información que podía sacudir la rutina del fútbol, peleó a brazos partidos por ellas hasta que la obtuvo. En esto quiere destacar la hidalguía de Daniel Bello, protagonista en primer término de esta nueva crisis, quien destacó la sagacidad del periodista en buscar la información. Aclaró, y lo hizo bien, que nunca había declarado al periodista la acusación que formuló en el Juzgado, aunque reconoció que las palabras formaban parte del documento judicial.

Los presidentes de Danubio y Defensor Sporting se preocuparon en marcar la cancha y no apoyaron al presidente Figueredo en este momento crucial de su mandato. Usted la tenía muy clara, ¿eh?

–Usted sabe que El Picaflor tiene coartados sus vuelos rasantes por el interior de la Asociación, pero tiene amigos de fierro, leales como los perros, que no le fallan.

A todo esto, ¿la gremial de Audaf qué dice?

–Está sorprendida. El presidente Saúl Feldman con mucho criterio, bajó la pelota al piso, sabe que está navegando corriente arriba y con viento de frente como capitán de la Audaf y no puede caer en la vorágine de las declaraciones. El lunes, los dirigentes de Audaf se verán la cara con Figueredo por primera vez, desde que les inhabilitaron sus credenciales como árbitros de FIFA.

Me parece que esta vez, van a rodar varias cabezas.

–Si los clubes bancan a Figueredo, no le quepa la menor duda que hay varios cabecillas de la rebelión que van a terminar en el cadalzo. Claro, hay que ver hasta qué punto los clubes van a respaldar al Consejo Ejecutivo. Uno de los informantes del plumífero le confesó que el presidente está muy caliente pero sospecha que está preparando la contraofensiva para salir a destruir a Daniel Bello.

Sí, sí, pero Bello una vez más ayer, reconoció que tiene las pruebas prontas para presentarlas, llegado el momento, ante la Justicia Penal.

–Es un tema muy delicado. Voceros de Audaf le confirmaron al Troquílido que, en las actas de la gremial, consta el famoso episodio que luego fue bautizado como el «triángulo de las Bermudas». Claro, llegado el momento, habría que ver hasta qué punto Bello podría eludir su responsabilidad, presentando sólo las actas.

¿Y qué pasa Troquílido, si hipotéticamente, Daniel Bello se presenta mañana con una prueba indiscutible, irrefutable del hecho que él denunció en el Juzgado Civil?

–¡Cerrá y vamos! Pero esa hipótesis es muy difícil. Los compañeros de Figueredo en el comunicado que hicieron público rechazaron las acusaciones de Bello por infundadas. Nadie va a solidarizarse públicamente con una persona si no está convencido de la inocencia del agraviado.

De todos modos, cualquiera sea el escenario, corresponderá a Figueredo exigirle a Daniel Bello que presente las pruebas que dice tener para demostrar que realmente, en 1985, vendió a Juan Daniel Cardellino, José Luis Martínez Bazán y a Ernesto Filippi en U$S 120.000, como lo denunció el ex presidente de Audaf en la Justicia Civil.*

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