El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué tiene para hoy?
–La versión casi taquigráfica de la extensa reunión que mantuvieron Figueredo, Pastorini y una delegación de la Audaf el pasado viernes.
—Cuente, cuente, que me interesa ese quilombo.
–La reunión duró casi cuatro horas… En un determinado momento, Figueredo le recriminó a los árbitros que El Picaflor hubiera ventilado la existencia de la reunión. Y comentó que está «trabajando» para desplumarlo definitivamente.
—Dígale que no gaste pólvora en chimangos. En todo caso que se prepare para desplumar a Daniel Bello, que lo tiene como Tyson, contra las cuerdas.
–Dicen que perro que ladra no muerde… La reunión por momentos estuvo muy picada. Los dirigentes de Audad le criticaron a Figueredo que hubiera hecho un pacto con Daniel Bello, que ya no pertenece más a la gremial y colgó el pito el año pasado. Tal cual lo adelantó LA REPUBLICA, le advirtieron al presidente que los únicos voceros legítimos para hablar con el Ejecutivo son las autoridades elegidas por abrumadora mayoría en las elecciones que se llevaron a cabo en la gremial.
—¿El presidente qué les respondió?
–Que no hizo pacto con Daniel Bello aunque reconoció que lo recibió en su departamento de Pocitos. Hubo tanta reserva y discreción para el cónclave que Figueredo le permitió a Bello ingresar su automóvil al garaje del coqueto edificio frente a Kibón. Comentó a los dirigentes de la Audaf que recibió a Bello porque había hablado con Méndez y éste le había confesado que se sentía muy dolido porque algunos amigos –actuales dirigentes en la actualidad— «lo habían acuchillado por la espalda». Según le comentaron al plumífero, por momentos la reunión fue subida de tono porque el presidente quería hacer equilibrio y la mayoría de Audaf no está dispuesta a cederle terreno para que él contemple a la minoría que no participó de las elecciones.
—Dicen que el informe del Ministerio de Educación y Cultura es lapidario para Méndez & cía. ¿Usted qué sabe?
–Esa versión la dio el colega Daniel Banchero. Lo que sabe el Troquílido es que el informe no está terminado, el expediente pasará al Fiscal de Gobierno de Turno y una vez que éste se expida, recién ahí se va a conocer el fallo final del litigio. Hay un elemento que juega en contra de los impugnadores y es que éstos participaron en 1998 en las elecciones de Audaf, que no se hicieron en diciembre, que impugnan ahora, fueron electos, ejercieron el poder y por lo tanto, ahora no tienen derecho al pataleo. Pero eso es harina de otro costal. Volvamos a la reunión del pasado viernes.
—Siga, siga, que a mí me tiene muy interesado este culebrón.
–La delegación de Audaf que encabezó el contador Feldman le reiteró a los miembros del Ejecutivo que Ernesto Filippi y Ramón Barreto serán los codirectores de la Escuela de Arbitros y Eduardo Rodríguez y Héctor Yori los reemplazantes de Otelo Roberto y Manuel Abelenda en la Comisión Técnica del Colegio de Arbitros. Le dijeron que debía solicitar la venia de la Asamblea General porque el Colegio debe actuar en forma completa y la Escuela de Arbitros no puede estar un solo día más cerrada.
—¿Cuál fue la respuesta de Figueredo?
–Que cuando ellos tengan el fallo del Ministerio de Educación y Cultura él los designa de inmediato. Les pidió plazo hasta mañana, oportunidad en la cual sesionará la Asamblea General y piensa poner el tema arriba de la mesa. Durante el encuentro, les chusmeó a los miembros de la mayoría que Méndez en una reunión le había propuesto a Daniel Bello y a Romeo Fernández para ocupar las vacantes de Roberto y Abelenda…
—¡No me diga!
–Dicen que Figueredo le dijo a Méndez si quería que lo lincharan con la propuesta que le había hecho. Lo que quedó claro al final de la reunión es que Figueredo está haciendo equilibrio y no se la quiere jugar hasta que el MEC se expida. Si el ministerio le da la razón a los revolucionarios, el grupo de los dinosaurios que se prepare porque se les viene la noche. Esta es la verdad de la milanesa.
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