La Libertadores nos dejó resultados diferentes y algunas reflexiones
Muy distintos fueron los resultados recogidos por los equipos uruguayos que participan en la Copa Libertadores de América en la semana que hoy finaliza. Mientras en La Paz Bella Vista cayó frente al Bolívar, en Montevideo Peñarol consiguió un triunfo sacrificado ante el Blooming de Santa Cruz de la Sierra.
Las derivaciones son, el agravamiento de la situación de los papales, que ya se había complicado con el empate en Maldonado con el Cobreloa y el afianzamiento de las posibilidades de clasificación de los aurinegros, para quienes ya había sido muy positiva la igualdad obtenida en San Carlos de Apoquindo contra Universidad Católica.
LA IMPOTENCIA BELLAVISTENSE
No hay duda alguna que es un atentado violento al deporte hacer jugar al fútbol a 3.600 metros de altura a hombres que viven y desarrollan sus actividades en el llano. Personalmente, hemos tenido varias experiencias en coberturas realizadas en la capital boliviana y en todas tuvimos reacciones diferentes pero, eso sí, en ninguna de esas oportunidades dejamos de sentirnos realmente mal. Dolores de cabeza, malestares estomacales, pérdida de sangre por las fosas nasales, sensaciones diferentes que no se curan con analgésicos ni con comer poco, como se aconseja, o permanecer tirado en una cama hasta que llegue la hora de ir al estadio. Contra el apunamiento no hay quien pueda. Si bien hay personas que no sienten nada, son las menos, y sus experiencias sólo sirven para confirmar la regla.
Bella Vista no logró escapar a esa situación y fue así que se vio a un equipo limitado físicamente, impotente para contener a un rival cuyos futbolistas parecían aviones, y para controlar una pelota que volaba lejos del alcance de los muchachos uruguayos. La pericia de Adrián Berbia y la ayuda de los caños del arco, fueron dilatando una conquista del Bolívar que se veía llegar en cada ataque de los locales. Se produjo faltando apenas 3 o 4 minutos para el final, lo que dejó un sedimento de amargura para los poquitos papales que estaban allá y para los muchos orientales que hacíamos fuerza desde aquí por su equipo, más todavía porque tras sufrir el gol en contra el elenco compatriota salió a dejar las últimas energías que tenía y la igualdad anduvo rondando el marco del argentino Maltagliatta, que se mandó una atajada bárbara ante un cabezazo a quemarropa de Pumar. Pero hay que aceptar que ganó bien el Bolívar, cumpliendo con su deber de victimario en el «Coliseo» del Altiplano, allí donde los leones paceños se comen a las pobres huestes que caen con la absurda idea de intentar salvarse de ser liquidados.
PEÃAROL: EL RESULTADO Y POCO MAS
Los aurinegros fueron sorprendidos por un Blooming de excelente juego de conjunto, que en el primer tiempo les dio una lección de juego asociado, de toque seguro, cambios de frente, e incluso de técnica individual, como en el caso de Limberg Gutiérrez, recientemente considerado el mejor jugador de su país. Pese a ello, y luego de ser sacudido Elduayen con un gran remate cuando iba un minuto, en la recarga el conjunto uruguayo se puso en ventaja aprovechando Franco un pelotazo largo de Darío Rodríguez. Ahí quedó de manifiesto que los visitantes eran mejores con el balón que sin él y que Peñarol seguía siendo temible en ofensiva, aún sin su goleador actual, Pandiani. Un penal a nuestro juicio inexistente permitió a los carboneros pasar al frente nuevamente en el tanteador, apenas dos minutos después del empate del mismo Gutiérrez, concretado tras un entrevero en el área chica peñarolense. No justificó el elenco de Julio Ribas su imposición parcial, cosa que sí hizo en el complemento, cuando disminuyó bastante el ritmo de los bolivianos, que apretados en la salida, desnudaron defectos defensivos que no fueron bien aprovechados porque de lo contrario la imposición mirasol hubiera sido mucho más amplia. La injusta expulsión de Luis Romero por supuesta simulación tras ser objeto de claro penal por parte del arquero Arias, limitó bastante al ataque aurinegro, pero no le sirvió a los visitantes porque ya la defensa uruguaya se paró mejor y contuvo sin mayores dificultades a la avanzada cruceña.
No puede discutirse la legitimidad de la victoria del campeón oriental, pero sí cabe anotarle los defectos de funcionamiento que sigue acusando un equipo al que notamos duro, pesado, con dificultades para seguir las evoluciones de un adversario liviano y rapidito como el que le tocó la noche del jueves. Lo cierto es que Peñarol está primero en el Grupo, es el único invicto y tiene gran chance de alcanzar la clasificación, por encima de su nivel de juego, que al igual que el que está mostrando en el plano local, está muy lejos de lo que puede exigirse a una institución de su jerarquía y prestigio.
¿Y EL COMITÃ DE ARBITRAJES?
No es que uno dude de la honorabilidad de nadie, de ningún país que sea, pero ¿hay necesidad de complicarle la vida a un juez designándolo para partidos de una serie en la que participa un equipo de su patria?. Por ejemplo, el jueves dirigió el cotejo el argentino Fabián Madorrán y el próximo rival de Peñarol es Boca Juniors, compromiso para el que la entidad mirasol no podrá contar con Luis Romero, erróneamente expulsado por el árbitro. En el grupo intervienen uruguayos, argentinos, chilenos y bolivianos, ¿por qué no se eligieron pitos de Brasil o Paraguay, por ejemplo, desde donde el valor de los pasajes no hubiera resultado oneroso? Por otra parte, por lo del gasto no será ya que para los encuentros que se llevan a cabo en Buenos Aires no fueron nominados orientales, que son los que están más cerca. Simplemente, una cuestión de criterio para evitar y evitarse problemas. Total, no cuesta nada utilizar un poco el razonamiento.
PENSANDO EN LAS ELIMINATORIAS
Otro aspecto derivado de estos encuentros, en particular el de La Paz, es la participación de los chicos alcanza-pelotas y su influencia en el desarrollo de los partidos. En Bolívar – Bella Vista había uno cada pocos metros, todos con una pelota, que devolvían rápidamente a la cancha apenas la que estaba en juego salía de la misma. No creemos que esté permitida la utilización de tantos balones pero el juez ecuatoriano no hizo ninguna objeción, ni antes ni después del gol, cuando cambió visiblemente el empeño de los chiquilines. El jueves, cada vez que se pretendió ingresar una pelota –sólo hubo dos o tres– Madorrán se opuso, esperando que volviera la que había salido.
Criterios diferentes y actitudes, que pueden ser importantes, de aprovechar o no la condición de locales. Ya se vienen las eliminatorias y, por encima de la preocupación que nos pudo dejar el bien dotado Blooming por su destreza y velocidad, teniendo en cuenta que varios de sus integrantes están en la selección, que no nos sorprenda lo de afuera, esas avivadas que muchas veces definen partidos y clasificaciones.
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