El Libro del Picaflor

–Picaflor, anoche vi un alegato que hizo en Estadio Uno sobre la situación reglamentaria de Limberg Gutiérrez que no entendí muy bien pero me interesó.

–Es un tema medio pesado para la gente a la que no le gusta la parte reglamentaria pero que tiene su importancia porque demuestra que el amiguismo, muchas veces, olvida la estructura jurídica de una organización mundial como es el fútbol.

–¿Qué pasó con el boliviano Gutiérrez?

–En primer lugar, El Picaflor felicita a los dirigentes de Nacional, que se la jopearon a todos los clubes de la Liga Profesional de Primera División, incluido el tradicional rival. Los actuales dirigentes de Nacional hicieron un gol de media cancha como los que en otrora convertía el extinto Washington Cataldi a nivel de la CSF. Hay gente que está interesada en bajarle el perfil al tema porque compromete a importantes dirigentes del fútbol mundial pero de la lectura fría, objetiva, del Estatuto del Jugador de FIFA no cabe la menor duda que el boliviano fue habilitado en la AUF trasgrediendo las normas del organismo internacional.

–Explique, explique, porque soy neófito en el asunto.

–Según confesó el prosecretario de Nacional, Daniel Barreiro, en un extenso reportaje en la Revista Decano Nº 62, para lograr la transferencia de Limberg Gutiérrez participaron el tesorero de la CSF, Romero Osuna, el vicepresidente y Eugenio Figueredo. El jugador, por la falta grave que cometió en un partido del campeonato boliviano, el 6 de diciembre de 2000, debió purgar una sanción de cinco meses, además de pagar la multa de U$S 5.000 que le aplicó el Tribunal de Disciplina, por haberle arrancado, de un cabezazo, dos dientes al juez Edgar Solís. Sin embargo, Romero Osuna, Figueredo y Jorge Chijani, según confesó Daniel Barreiro a Decano –además de la gestión realizada por el gerente tricolor Manuel Ucha–, lograron que la Liga Boliviana emitiera un certificado internacional de pase que dice que el jugador no estaba sancionado en el ámbito internacional. Una locura.

–¿Por qué?

–Porque la constitución del fútbol mundial, que es el Estatuto del Jugador de FIFA, en su artículo 11, dice: «Una asociación nacional no tendrá derecho a emitir un certificado internacional de transferencia a un jugador que sea objeto de una suspensión disciplinaria en el momento de la solicitud», como era el caso de Limberg Gutiérrez, que le había arrancado de un cabezazo dos dientes al juez Edgar Solís. Hay dirigentes que quieren venderle un buzón a los periodistas al aseverar que un documento interno de la Liga Boliviana puede dejar sin efecto una disposición internacional del Estatuto de FIFA. Es como pretender que una ordenanza municipal deje sin efecto el valor de la Constitución nacional. Una barbaridad jurídica inaceptable.

–¿Y?

–El caso de Limberg Gutiérrez no resiste el menor análisis reglamentario. Por la falta grave que cometió en Bolivia, el jugador debió purgar primero la sanción de cinco meses para luego incorporarse a Nacional. El numeral 2 del artículo 11 del Estatuto dice que en caso de que un jugador sea sancionado en su país de origen, el «certificado internacional de transferencia no podrá emitirse hasta el día subsecuente al vencimiento de la suspensión»… Hablando en castellano común: de no haber intervenido las principales figuras de la dirigencia de la CSF, el boliviano Gutiérrez no se hubiera podido incorporar a Nacional hasta el pasado 6 de mayo pero, como el período de pases está cerrado, no lo habría podido hacer hasta el inicio de la Copa Uruguaya. La confesión de Daniel Barreiro en Decano dejó en off-side a Osuna y Figueredo y desnudó un secreto que hasta el presente se había mantenido en silencio.

–¡Así está el fútbol uruguayo!

–Amén.

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