El libro del Picaflor
— Troquílido, ayer no lo vi durante la ceremonia de trasmisión del mando; ¿no lo invitaron?
— ¿Usted es de lo que va a una fiesta aunque no sea invitado?. Los Figuretti estaban al golpe del balde pero como al pobre plumífero no lo invitaron, se conformó con disfrutar de semejante fiesta democrática republicana, por la pantalla chica. A usted tampoco se le vio en la ceremonia, así que…
— Y para colmo de males, ayer, la AUF no abrió sus puertas porque era feriado nacional no laborable.
–Pero eso no es sinónimo de veda de información. El Picaflor, trabajó desde su domicilio por teléfono –¡cuándo le llegue la cuenta de Antel!– y la verdad que fue una jornada muy jugosa en materia informativa. Le contaron cada chismes sensacionales.
–Cuente, cuente.
— ¿Usted se enteró que el contador Forné renunció a la delegación del C. A. Peñarol?
— Perdóneme, las renuncias de Forné ya no son más noticias porque cuando integró la Mesa Ejecutiva presentó ocho notas dimitiendo, algo parecido hizo en el pasado Consejo Ejecutivo de Peñarol. ¿Por qué renunció en esta oportunidad?
— Por discrepancias con la delegación del C.A. Peñarol. Al colega Enrique Yanuzzi le aclaró que con su colega Gervasio Gedanke, no tenía ningún inconveniente pero cuando el «Quique» le preguntó si con Domínguez había tenido algún problema, le respondió en forma lacónica: «dejémosla, por ahí».
— A buen entendedor, pocas palabras.
— Es cierto. Podrá imaginarse usted que El Picaflor no se quedó sólo con esa versión y buscó otras puntas de la madeja porque cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. Debe recordar usted que hace casi un mes, en ésta misma página, informamos que el contador Pedro Juan Forné, era el gran candidato del presidente Damiani para ocupar la vacante de Tucci, en el Colegio de Arbitros.
— Pero si Tucci no renunció.
— Tiene usted razón. Tucci, formalmente, sigue siendo el vicepresidente del Colegio de Arbitros porque la carta que firmaron Damiani y Domínguez, comunicándole al Consejo Ejecutivo la renuncia del delegado aurinegro en el órgano referil, no tiene validez jurídica.
Esta decisión es exclusiva e intransferible del propio Tucci llegado el momento, debería oficializar su decisión ante la Asamblea General. Y aquí viene lo más importante.
— Siga, siga, no me haga desear.
— Controle sus ansias. Las fuentes aurinegras que tiene el Troquílido, le expresaron que el verdadero trasfondo de la renuncia de Forné a la delegación de Peñarol en la AUF, es el paso previo para que éste pueda ser postulado ante la Asamblea para llenar la vacante de Tucci.
–Pero si Tucci no renuncia personalmente, ¿qué puede pasar?
— Quédese tranquilo que ese trámite, llegado el momento, se cumplirá. Peñarol, no puede seguir dandose el lujo que su representante en el Colegio de Arbitros, haya dejado de asistir a las sesiones hace más de un mes. Después, sus dirigentes no tendrán derecho a cuestionar ni recusar arbitrajes, ni salir a decir que el Colegio está en manos de los bolsos, aunque sea la pura verdad.
De ahí que, según el informante del plumífero, la designación de Forné en el órgano referil parece cantada porque, aunque él ha dicho que quiere quedarse tranquilo en su casa, cuando el contador Damiani le vuelva a llevar la carga y le ofrezca el cargo, Juan Pedro al «Viejo» (por Damiani se entiende), no le va a decir que no.
Usted no se coma el amague porque ésta es una carambola de dos bandas y la bola recién golpeó en la primera. ¿Ta?
— ¡Qué lo parió!
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