El Libro del Picaflor
—Picaflor, volvió a reaparecer un domingo.
–El Picaflor está firme, al pie del cañón con las mayorías.
–¿Qué novedad nos preparó para hoy?
–¿Usted recuerda que hace unos días el Troquílido le comentó que Danubio también se había pasado a la oposición en la AUF?
–Sí, sorprendió que esa noticia no haya tenido la repercusión adecuada en la prensa deportiva. ¡Qué curioso!
–No se le puede pedir peras al olmo. La situación política sigue incambiada y lo ratificó el presidente Fernando Nodar en la prensa, quien dijo que si los clubes chicos no hacían un frente común para detener la influencia de los grandes en las decisiones del Consejo Ejecutivo, están condenados.
–¿Así nomás, sin anestesia?
–Durísimo, Nodar. Las principales diferencias de Danubio no son con todo el Ejecutivo, sino principalmente, con el presidente Figueredo. Ocurre que no pueden personalizar las diferencias ante un colegiado pero la gente de Danubio parece que también tiene un servicio de inteligencia y detectó cómo está funcionando la cocina en la Asociación. Fue muy crítico con el Colegio de Arbitros y con la voltereta que hubo que dar en la Asamblea para poner como titular del Tribunal de Penas de Primera División a Rafael Fernández (Peñarol).
–¿Los demás clubes chicos no se han percatado de esta situación política?
–Están despertando… En la Asamblea General Extraordinaria del pasado jueves, fue evidente como intercambiaban opiniones entre las bancadas de delegados. Para un observador agudo como El Picaflor, dio la sensación que en cualquier momento la montaña pare un ratón y se consolida un bloque opositor de clubes chicos montevideanos contra el Ejecutivo, lo que es lo mismo que decir contra Figueredo.
–Se le está poniendo el viento del lado de la ventana al equilibrista, ¿no?
–Nodar reclamaba justamente esto, equilibrio político. Criticó la conducta de Figueredo de estar muy sensible ante los reclamos y exigencias de Peñarol y Nacional y dejar huérfana a la gran mayoría que permitió que él llegara al sillón presidencial de la Asociación. Para algunos estas cosas no tienen trascendencia, pero mire que desde hace un par de meses es notorio que empezó a levantarse una brisa contra la administración Figueredo y de no cambiar la postura el presidente se puede transformar en un tornado o huracán.
—Nacional también lo puso contra la espada y la pared por el Colegio de Arbitros.
–Y lo tiene contra el paredón porque los dirigentes de Nacional afirman que en la actualidad, el Colegio está en manos de Peñarol y que el representante de Peñarol, Angel Tucci, es el que mueve todas las piezas de ese codiciado tablero. Y Figueredo, que de tonto no tiene un pelo, se ha dado cuenta de que si no produce un cambio abrupto y emite un mensaje de cambio, de transformación, puede ser boleta en cualquier momento. El delegado de Nacional, Alejandro Balbi, le confirmó al Troquílido que no descartara la presencia de Oscar Magurno en el Colegio de Arbitros, pero le adelantó que su club quiere cambios en serio, transformaciones. «Sólo con la presencia de Magurno, Nacional no va a quedar satisfecho. Queremos cambios de verdad y Figueredo ya escuchó la posición de Nacional», comentó el delegado bolso. ¿Usted dormiría tranquilo si lo están apuntando con la espada de Damocles?
–¡Ta´loco!
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