El Libro del Picaflor…
–Troquílido, está superconcentrado en sus papeles y no le da bola a nadie; ¿qué le pasa?
–El plumífero gusta de planificar todo y ordenar los materiales. Ahora acaba de encontrar unos apuntes relacionados con la nota que los colegas de Deporte Total le hicieron ayer al mediodía al ex presidente de la Mesa Ejecutiva de Primera División.
–¿Habló Rivero?
–Rompió el silencio y dijo algunas cosas que merecen la reflexión. Dos meses después de haber renunciado, Washington Rivero dijo por qué motivos se fue de la AUF.
–Cuente, cuente, que yo no vi el programa.
–Rivero fue muy duro a la hora de hablar de los neutrales. Agradeció todo el apoyo que le dio Juan Pedro Damiani, aclaró que con Humberto Capote tuvo una excelente pero muy corta relación, por lo que no podía juzgarlo, pero fue cruel con los tres neutrales restantes: Figueredo, Pastorini y Almada.
–¡No me diga!
–El que les dijo cosas muy duras fue Rivero… Contrariamente a lo que había comentado Figueredo en otros programas deportivos, éste nunca llamó a Rivero por teléfono. Lo mismo ocurrió con Pastorini y Almada, lo que le ha provocado un gran dolor al ex presidente porque consideraba que, por encima de sus errores y aciertos, él se había jugado el pellejo, por los tres, en más de una oportunidad.
–¿Cuáles fueron los motivos de la renuncia de Rivero?
–Según expresó ante las cámaras de Canal 10, en Deporte Total, Rivero reununció «porque no estaba dispuesto a fijar partidos y promulgar fallos», que es en los hechos lo que está haciendo en la actualidad la Mesa Ejecutiva. El ex presidente comentó que, por ejemplo, cuando empezaron las reuniones el año pasado con los clubes, Tenfield y el doctor Pastorini — fuera del ámbito de la AUF como lo denunció reiteradamente El Picaflor— él se enteró por la prensa de las mismas. «Yo consideraba que, tratándose de la planificación de la Liga Profesional de Primera División, como presidente de la Mesa Ejecutiva yo debía participar, brindar mi opinión», comentó Rivero.
–Durísimo.
–Durísimo no, esto es gravísimo y confirma plenamente que los dirigentes de la AUF –y por supuesto de los clubes– entregaron a la empresa Tenfield la administración total del fútbol uruguayo, armando calendario, organizando campeonatos y administrando a piaccere a la Selección Nacional… ¡Así nos está yendo!
–Lo que extraña es que Rivero diga esto ahora y no antes, cuando se llenaba la boca diciendo que era hombre de confianza de Figueredo, que él se iba a ir de la AUF cuando el actual presidente diera un paso al costado.
–Esto es cierto, pero usted sabe que hay amores que matan y traiciones que no se perdonan. La dinámica de los hechos se precipitaron, la Tenfield-dependencia de la AUF es asqueante y cuando uno tiene un poquito de dignidad y no se presta a que lo manejen como una marioneta, explota y se va para su casa, chiflando bajito… Carlitos Muñoz, que no se caracteriza por sacar las pestañas al fuego en su programa, prefiere mantenerse distante en su condición de conductor, y dijo que no entendía como había gente que decía una cosa pero en los hechos no habían hecho nada. Los que estamos en la cocina del fútbol, como el Troquílido, lo interpretaron como un misil Exocet, por elevación, para el equilibrista de la Asociación.
–Juéguese los boletos a que en la primera oportunidad Figueredo lo va a enfrentar a Muñoz.
–Sí, sí, pero Muñoz dijo que él es amigo del «Cacho» Rivero, que lo conoce hace más de 25 años y que no iba a permitir que jugaran con el prestigio de Rivero y agregó que el fútbol uruguayo no podía darse el lujo de prescindir de un hombre de su probidad moral y capacidad. Como dice Damiani casi todos los días en CX 10, el que quiera ponerse el sayo, que se lo ponga.
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