"CACHO" CAETANO Y SU VISION DEL MOMENTO CELESTE

"Con Venezuela estamos en el fondo de la bolsa"

Aquel 13 de julio de 1969, entre los futbolistas celestes que saltaron al campo se encontraban Ladislao Mazurkiewicz, Luis «Peta» Ubiña, Roberto Matosas, Atilio Ancheta, Julio Montero Castillo, Pedro Virgilio Rocha, Julio César «Pocho» Cortés, Juan Martín Mugica y Ruben Bareño, además de nuestro entrevistado, dirigidos técnicamente por Juan Eduardo Hohberg. Varios de los habituales integrantes del equipo uruguayo (Ildo Maneiro, Víctor Espárrago, Julio «Cascarilla» Morales) no pudieron ser tenidos en cuenta por el técnico de la Selección por encontrarse de gira con su club por Europa, por lo que el potencial celeste no era el ideal.

Pese a ello, Uruguay trajo un resultado positivo desde Chile, y a pesar de que Caetano admite ser «un desastre para recordar estas cosas», lentamente comienzan a surgir de su memoria algunas imágenes de aquel enfrentamiento: «Era un partido complicado porque ellos siempre jugaron bien al fútbol. Me acuerdo que en ese partido hicieron la presentación de los jugadores dando un paso adelante (como la presentación olímpica) a medida que nos iban nombrando.

Cuando nombran a Montero Castillo, «El Mudo» empezó a hacer como los boxeadores, levantando los brazos, y ahí inmediatamente empezó la silbatina, pero el dijo: ‘No pasa nada, les vamos a ganar'».

El ex lateral izquierdo de Peñarol y las selecciones uruguayas reconoce: «Ganarles a los chilenos siempre fue difícil; en realidad era difícil ganar en todos lados. En el 65 por ejemplo le ganamos apenas a Perú 1 a 0 en Lima con un gol de «Pepe» Urruzmendi, pero la diferencia es que acá no perdíamos. No era como ahora, que viene y nos gana cualquiera, era muy difícil para ellos, por eso se decía que el Centenario era inexpugnable.

Todo eso cambió porque ahora no somos locatarios, cualquiera que viene o cualquier árbitro nos camina por arriba, en nuestras épocas tanto el jugador como el público nos hacíamos respetar».

«Ahora cualquiera nos pasa por arriba»

Intentando conocer las raíces de este cambio en el fútbol uruguayo, Caetano expresó: «Todo viene de arriba, de los dirigentes, es una cadena. Ahora nos preocupamos de todo esto pero nadie nos defiende, por ejemplo, cuando un juez nos roba en nuestra propia casa. En ese sentido somos el país que tiene menos respaldo político. A Uruguay no le dan bolilla. Es triste, pero junto con Venezuela estamos quedando en el fondo de la bolsa. Esto es doloroso para todo uruguayo».

Nuestro entrevistado recuerda a viejos jugadores como «Míguez, como Julio Pérez, hay que ver la humildad que tienen y fueron campeones del mundo; tratan de pasar desapercibidos, dicen que ‘le ganamos de casualidad a Brasil’, pero les ganaron.

Ahora es diferente, todo se ha profesionalizado mucho. Jugadores que todavía no han jugado en primera ya piensan en irse a Italia, en vez de pensar en defender la camiseta de su país; algunos con 12 o 13 años ya están señados por algún contratista, y varios padres piensan que ese hijo va a ser su salvación económica.

Muchos ya no juegan con ese amor propio que había antes, ya están con el signo de pesos en la mente.

En mis épocas estaban Ubiña, Goncálvez, Sasía, que cuando las cosas no salían, si no era jugando, sacaban la situación adelante a corazón; eso era garra bien entendida, no dar nunca la pelota por perdida, luchar los noventa minutos, había un amor propio tremendo, era gente que quería ganar».

Acerca de los actuales integrantes de la Selección Nacional, Caetano confía en que puedan superar el mal momento, apelando a estas viejas virtudes de nuestro fútbol: «Estos muchachos de ahora tienen la misma o mayor capacidad que nosotros, por eso deben recurrir a las ganas, al corazón… Cuando nosotros hablamos, no va a faltar alguien que te mire de costado, que diga ‘estos viejos ya vienen a hablar de la garra y todas esas cosas’, pero es así, lamentablemente, en los últimos tiempos se ha cambiado para mal».

Omar Caetano forma parte de ese selecto grupo de futbolistas que han rescatado un resultado favorable de tierras chilenas, gracias a aquel empate del año 69, lista a la cual esperamos se sumen a partir de mañana los Carini, Lembo, Méndez, García, Recoba y cía.

Por estas horas, el popular «Cacho» trabaja en las divisiones más jóvenes de Peñarol, con chicos de 10 a 12 años, en lo que sería una especie de Preséptima, dividiendo su tiempo entre estos niños y sus tres nietos, con los que trata de estar la mayor cantidad de tiempo posible.

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