Cuando "poco" significa mucho (parte I)
Algunos títulos aislados en el último cuarto de siglo son evocados con nostalgia por defensores de ocasión.
A nivel de selecciones juveniles no ganamos un torneo continental desde 1981 y además quedamos fuera de cuatro de los siete últimos mundiales.
A eso hay que sumarle que ganar en la altura para los equipos uruguayos se transformó en una especie de «hazaña» y jugar de visitante en cualquier otro lado, una angustia constante.
Esta es una introducción somera que sirve de hilo conductor para meternos en el tema relacionado a los cambios que deben producirse de inmediato en nuestro fútbol.
Todo lo que analizaremos desde nuestra opinión será por partes, aunque pensamos que no será la totalidad de elementos que «juegan» a la hora de que nuestros futbolistas lleguen a la alta competencia.
En este gran puzzle hay partes que no se juntan y otras que se perdieron aunque se pueden recuperar.
Para llegar al fútbol de mayores y de alta competencia debemos subir juntos una escalera imaginaria; por lo tanto la iniciamos con los niños.
APRENDIZAJE
La capital se divide en dos grandes grupos que compiten en forma oficial y por separado.
Por un lado el baby tradicional, ubicado en todos los barrios y organizado por ligas zonales y por otro AUFI, que son equipos de la propia Asociación Uruguaya de Fútbol pero a nivel infantil.
Ambos se solventan a través del aporte de los padres y en el caso de instituciones mejor ubicadas, con algún anunciante.
Los niños están divididos según la edad y reciben una carga horaria de entrenamiento semanal que va de cuatro a siete horas para competir en el fin de semana.
Luego de un análisis realizado se pueden sacar algunas conclusiones:
a) en general se exige competir pero los niños no son ajenos a esa presión por más que se pueda manifestar lo contrario.
Entonces la presión les «ordena» ganar y si es por muchos goles de ventaja, mejor todavía. Se entiende que los padres no son ajenos a todo esto y están incluidos en esta presión
b) Se trabaja con carencias desde el punto de vista material y no tener varias pelotas es algo habitual. Ocurre que el club no puede obtenerlas y quienes regulan la actividad tampoco las proporcionan. La pelota es sólo uno de los elementos; ni hablemos de otros como cuerdas, conos, barreras, etcétera.
c) Quienes dirigen no siempre obtuvieron un título a tales efectos aunque en AUFI es un requisito.
Ocurre que la gran mayoría son personas con mucha voluntad de servicio y escasos o nulos conocimientos y no olvidemos que tratan con niños. Por lo tanto el aspecto pedagógico es fundamental.
d) Los ñinos llegan para divertirse pero el hecho de «competir» y las presiones que reciben al respecto los van alejando de esa posibilidad. Incluso todos están apurados por ganar pero nadie por enseñar. Una de las grandes preguntas sería ¿qué enseñanza reciben de la gente que dirige?
Por hoy se nos terminó el espacio, aunque no el tema, puesto que incluye a todas las esferas de nuestro fútbol.
Nuestra opinión al respecto llevará varias ediciones y ojalá saquemos conclusiones provechosas.
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