RUMBO A LA CANCHA-AM LIBRE

Disculpa… se me "pianta" un lagrimón

Nos sentimos muy satisfechos cuando logramos dejar las barreras estadísticas que creamos, y me refiero al hombre, de lado y titulamos y hablamos por varios días sobre cuánto tiempo de esto o aquello, que después de… Rompimos lo que nosotros mismo creamos, y la verdad, da para pensar por qué nació esa estadística. ¿Por qué la mantuvimos durante tanto tiempo? ¿Por qué no disfrutamos cada vez que participamos de un mundial? ¿Es más importante abrir viejas heridas para que los protagonistas de hoy sientan esa cicatriz jamás cerrada? Puede, debe tener varias lecturas. Alguna hay que ponerse como meta; romper con todo o con la gran mayoría de cosas de esa mochila pesada que en materia futbolística llevamos desde hace 20, 30 o 50 años. Porque apoyándonos en otra lectura, eran otros tiempos, otros rivales, otros futbolistas.

Todo es verdad y la estadística también lo es. Pero además nadie quiere dejar de lado la historia y menos los uruguayos que tenemos una riquísima, que hace que, cada vez que podemos, la tengamos presente en cada reunión de amigos, y que nuestros jóvenes se queden mirando con la admiración lógica de aquél que todavía no pudo vivir algo parecido.

Y hoy con la misma admiración de tuvimos para aquellos que nos dejaron el hermoso legado de conquistas tan enormes como la calidad de quienes lo lograron y con el mayúsculo respeto que se ganaron a través de tantos años, hicieron que los erigiéramos en verdaderos ídolos, idolatrados por todos, respetados por propios y extraños.

Y cuando aún tenemos en nuestras retinas la gran actuación de nuestra Selección en este mundial de Sudáfrica, primera invicta en su serie, que ganó dos partidos seguidos en un mundial, que volvió a hacerlo con la camiseta celeste, que Muslera está a siete minutos de vencer el récord del gigante que fue «el Mazurka», todas esas reales estadísticas, desempolvadas cada vez que vamos a un mundial.

El equipo del maestro con la suave brisa de la humildad de sus integrantes, la convicción de que siempre se puede, que saben la real capacidad de este equipo, donde nadie es estrella, que ninguno se siente más que nadie, que incluso, en un gesto que debe mencionarse, fueron a saludar a los «yoruguas» que hicieron el esfuerzo de ir a alentar. Estos muchachos dejaron rápidamente por el suelo «todo aquello, de tanto tiempo» y han hecho nacer la esperanza, el sueño, la ilusión de un logro, en parte ya conquistado, estamos por ellos entre los 16 mejores.

Y ojalá podamos ver, cada vez más, esos rostros de jóvenes uruguayos envueltos en nuestra bandera, gritando por nuestro país a esas caritas de pibes de cualquier condición social, en escuelas, liceos clubes, bares.

Y que sientan al igual que hace muchos años, inenarrables momentos y que sus caras pintadas con los mejores colores del mundo se humedezcan con lágrimas de felicidad y que nos permita a quienes alguna vez pudimos: vivir «algo parecido», mezclarnos entre ellos como uno más y sentirnos tan jóvenes como ellos, recordar y disfrutar este maravilloso momento y que en este presente «se nos piante un lagrimón».

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