Inobjetable doble consagración de Gómez

Fue una Vuelta Ciclista del Uruguay espectacular. Como para que fuera la primera del milenio. Distinta a muchas que habíamos presenciado en los últimos años.

Diferente sí, por el agregado de los 57 kilómetros recorriendo el centro de la capital. Diferente también por como se sucedieron los hechos. Se dio lucha desde la primera etapa. Quizás dio mérito para ello lo acontecido en San Carlos, donde el séxtuple ganador de la tradicional prueba, Federico Moreira, pinchó dos veces y quedó a cuatro minutos del primer Malla Oro, Sergio Tesitore.

Fueron, desde la segunda, etapas duras, como la de Maldonado a Rocha, por el alto promedio de carrera. Las serranías, desde Lascano a Melo, pasando por Treinta y Tres, pusieron otro ingrediente a la puja.

La jornada de Melo a Tacuarembó se corrió bajo una fuerte lluvia. Faltando 40 kilómetros, Nacional, con todos sus corredores adelante, lanzó un ataque tempranero, encabezado por Hernán Cline. No prosperó. Allí se podría haber consolidado la diferencia para los tricolores.

De Tacuarembó a Paysandú y de la «heroica» a Mercedes fueron etapas de transición. Ello favoreció a la gente del Alas Rojas de Santa Lucía, ya que Gómez llegó con 22 segundos en desventaja para correr la contrarreloj.

La ganó Federico Moreira, pero los casi cuatro minutos que tenía en su contra no le ayudaron para alcanzar el liderazgo de la prueba. Quedó primero Gómez en la General. Faltaban tres etapas. Se esperaba otro ataque tricolor. Se sucedieron no con la profundidad como para inquietar al Malla Oro. Cline ganó en Colonia y Bare en San José.

La clasificación general no experimentó mayores modificaciones. Paulatinamente el argentino, que corre por el Alas Rojas, se consolidaba en la punta.

Como capítulo final restaban los 57 kilómetros dentros de Montevideo, que se disputaron a ritmo de vértigo.

El Alas Rojas cobijó a su líder, atentos a los primeros lugares en el pelotón. Saltó Federico Moreira, pero los dados ya estaban echados.

Los de Santa Lucía no le perdían la vista a Federico, que marchando metros más adelante del pelotón cruzó primero la meta.

En una síntesis debemos apuntar otros aspectos a resaltar. La inquietud del buen ciclista Julio Acevedo (Barrio Artigas – Treinta y Tres), protagonista de varias escapadas, la más larga de setenta kilómetros, y las metas volantes en que triunfó.

El tricolor Hernán Cline, el más veloz, triufador en el «premio Sprinter». Daniel Mosler, el argentino que corre por el San Antonio de Florida, que dirige Eduardo Trillini, ganador de la «Vuelta» Nº 40, en el año 1983, defendiendo al Club Atlético Policial; fueron suyos la mayor de los embalajes por el premio de la Cima. Finalmente Gregorio Bare, pese a tener varios contratiempos, ganó el Premio Regularidad.

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