No queda mucho tiempo

El tiempo se fue sin dilaciones, quedando en el pasado títulos, nombres y anécdotas, todas emparentadas con el éxito.

En nuestra última entrega decíamos que había que realizar un gran encuentro entre las partes que integran el fútbol, todas, sin exclusiones. Lo más insignificante puede ser el inicio y quizás resulte algo complejo, pero a su vez es lo más importante en la búsqueda de los rumbos a tomar.

El pasado hay que venerarlo y recordarlo como corresponde, utilizando debidamente la experiencia de quienes lo forjaron y aún viven para contarlo.

Desde 1993 a la fecha venimos analizando crítica, pero certeramente, los acontecimientos de nuestro fútbol a nivel competitivo y los rendimientos de los futbolistas nos dieron la razón. Los dedos acusadores y las frases elaboradas estuvieron a la orden del día, fomentando una corriente contraria a aquellos –muy pocos– que ante la dura realidad expresábamos lo insignificante de algunos resultados y el escaso nivel de nuestro juego.

En estos años mucho se ocultó, quizás por ignorancia o por conveniencia –vaya uno a saber–, pero se ensalzaron resultados intrascendentes, se crearon ídolos fugaces y se encontraron explicaciones para cada derrota a nivel internacional.

LIBRO DE QUEJAS

Ante el escaso nivel competitivo con resultados adversos y con eliminaciones de fase final de los mundiales, las excusas estuvieron a la orden del día.

Se cuestionaron los arbitrajes, antes, durante y después de los partidos, buscando minimizar la realidad. Pero existen muy pocas razones valederas ante la ausencia de triunfos.

Desde el fracaso estrepitoso del Mundial ´74 y ante cada momento doloroso, se habló de cambiar; sin embargo estamos cada vez peor, porque rivales que fueron accesibles en el pasado, hoy son una carga pesada y ante cada enfrentamiento se sacan cuentas de qué hacer para intentar ganarles.

ECHAR MANO A FONDO

Entendemos que se debe ser duro y saber analizar, confrontar, exponer y fundamentalmente escuchar con equilibrio y sin intereses que puedan ser contrarios, a encontrar caminos de transformaciones profundas.

La fe y la esperanza sólo pueden llevarnos a seguir perdiendo tiempo, partidos importantes y clasificaciones a mundiales.

Es tiempo de saber dónde estamos y adónde aspiramos llegar. Claro que este análisis podrá llevar su tiempo, pero es necesario, si es que en definitiva se quiere cambiar, intentando ser racionales y dejando de lado la improvisación pura en la que se cayó en todo este tiempo.

En la próxima y sin más dilaciones le vamos a entrar duro al tema.

Podrá ser discutible sin dudas, pero la realidad sigue golpeando y mostrándonos a nuestro alrededor que se necesitan cambios profundos y concretos.

Terminó el tiempo de rezar, quejarse, y hacer cuentas. En nuestra etapa anterior en LA REPUBLICA fuimos marcando paso a paso y con mucha anticipación, nuestra eliminación de Francia. Por eso entendemos que es tiempo de seguir siendo claros, no cabe otra cosa, duela a quien duela.

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