El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿cómo estuvo la jornada en la calle Guayabo?
–Muy ajetreada. Desde muy temprano hubo reuniones, entrevistas, visitas, comisiones sesionando en diferentes salas. Ayer, parecía la AUF de hace diez años atrás, recobró su vida interior.
–¿Novedades?
–Hubo una que a usted le puede resultar insignificante pero para el plumífero fue gratificante.
–Cuente, cuente.
–El gerente deportivo, se anotó un golazo anoche… A las 21.20 cuando se retiraba de la Asociación, lo hacía en compañía del presidente Figueredo. El Picaflor estaba a la espera que finalizara una reunión de la Mesa Ejecutiva de la «B», parado como poste de teléfono en la puerta en el momento que el presidente y el gerente deportivo se retiraban.
–¿Lo saludaron?
–El presidente no, porque además, si lo hace, El Picaflor no le responde el saludo. Delo por hecho… Sin embargo, el gerente deportivo, se detuvo, y le estrechó la mano al Troquílido, en un gesto que vale la pena destacar porque muchos de los allegados al presidente, en los últimos tiempos, han perdido la memoria y se hacen los sotas cuando están en la AUF para no comprometerse.
–No me diga. Anótele un punto a favor del gerente deportivo.
–Aunque el plumífero sabe muy bien que Figueredo le debe de haber recriminado ese gesto de cortesía y buena educación, lo quiere destacar porque en más de una oportunidad le ha pegado duro a Osvaldo Giménez.
–¿ Novedades?
–Mire, usted sabe que cuando el río suena…
–¿Qué pasó?… ¿Qué pasó?
–Desde hace unos días, ha empezado a circular un rumor –leáse bien un rumor– que sería sustituido el flamante fefe de Prensa de la AUF.
— ¡Cómo!
–Como acaba de leerlo. Hay dirigentes que tienen un cargo de conciencia con Hugo Peyre porque saben que lo borraron mal. La designación del señor Heber Américo González, avalada por Tenfield y en especial por el «Kaiser» Passarella, ahora empezó a ser cuestionada en el mismo seno de la AUF. Un informante de lujo que tiene El Picaflor le comentó anoche que una persona muy influyente en la actual estructura de la Asociación, le bajó el pulgar al jefe de Prensa.
–¿No piensa identificarlo?
–Por ahora no… Prudencia.
–Pero el cargo de jefe de Prensa parece que está maldecido por «garabato»; todos los que estuvieron en él, terminaron en la calle.
–Es lamentable pero es muy cierto. Lo que le llama la atención al plumífero es que ese rumor hace varios días que está circulando dentro de los corrillos de la Asociación y nadie lo ha desmentido. A lo mejor hoy, sale algún neutral a desmentir la versión pero el Troquílido sospecha que a Heber Américo González, ya le están preparando el entierro de lujo. Después del partido en Santiago si a la Selección le va mal, que vaya buscando otro laburo porque le van a serruchar el piso.
–¡Qué hipocresía hay en el fútbol!
–Recién ahora se ha dado cuenta. Chocolate por la noticia. El Picaflor conoce muy bien los bueyes con los que ara diariamente por lo tanto no se sorprende. Los cuestionamientos a la labor del jefe de Prensa son voz populi en la Asociación; si a eso le suma que su presencia nunca fue bien acogida, su futuro laboral es incierto. A Peyre le ocurrió lo mismo, cuando él pensaba que estaba más firme que nunca, lo tapó la ola y pese a las promesas que Figueredo hizo públicas –al Toto Da Silveira, por ejemplo– todavía está esperando su reintegro al cargo. En fin.
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