Ovación para Senna y aliento para Montoya
Ferrari corrió de local en Interlagos. La mayoría de las tribunas parecía pintada de rojo: gorros y remeras con los colores de la marca italiana fueron parte del vestuario del evento. El más aplaudido fue el piloto paulista, Rubens Barrichello, aunque no tanto como cuando los monitores pasaron la imagen del ex triple campeón mundial Ayrton Senna, aún el gran ídolo de los paulistas.
Hubo también una bulliciosa presencia colombiana. Varios asistentes con banderas de Colombia alentaron desde la recta principal, a la altura de la largada, a Juan Pablo Montoya, y se estremecieron con el «sorpasso» a Schumaher. Luego, hubo desazón ante el sorpresivo abandonó del héroe de la jornada.
Muy divertido el palco de la «torcida» de la FIAT, ubicado justo delante de la largada. Las personas que estaban ubicadas allí lucían remeras azul y blanca y gorros rojo. Antes de la carrera, amenizaron la larga espera con música y cantos, que eran entonados por un movedizo maestro de ceremonias: un negro gordísimo que tenía una peluca rubia.
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