Federer confirmó otra vez que es el más grande de la historia
Federer controló con solidez a su rival, quinto preclasificado del torneo, quien puso algo de resistencia en la tercera y última manga y quien no pudo ocultar su decepción tras la derrota. Como es habitual en él, Federer desplegó su mejor tenis cuando su adversario comenzó a estar más combativo.
Después de que el helvético perdiera su primera manga en cuartos de final ante el ruso Nikolay Davydenko, el suizo no cedió un sólo set en el resto del campeonato. «Estoy en una nube, jugué uno de los mejores tenis de mi vida», declaró el suizo tras su victoria. «Es un momento muy especial porque es mi primera victoria en un Grand Slam como padre», manifestó, aludiendo a sus hijas gemelas, nacidas en julio de 2009.
«Tienen seis meses. Puede que se las vea el año que viene entre el público durante la final. Sería estupendo», agregó. Por su parte, Murray fue víctima de la fuerte presión que se cernía sobre él, pues podía convertirse en el primer británico que levantara un título de un torneo ‘grande’ del circuito desde 1936.
En este contexto, el escocés no estuvo a la altura en los dos primeros sets, que perdió con relativa facilidad al estar siempre a la defensiva en las primeras mangas de la que fue su segunda final de un Grand Slam. Su actuación recordó a la que firmó cuando el suizo le ganó el último partido del US Open de 2008, aunque en el último set de este domingo llegó a estar por delante en el marcador por 5-2. Sin embargo, Federer, aprovechando que Murray desperdició cinco bolas de set, convirtió la Rod Laver Arena en su salón de casa y llevó el encuentro a un «tie break» cargado de suspenso.
Presión
La muerte súbita estuvo repleta de puntos fantásticos, pero también hubo errores de Murray, que sólo en las últimas bolas jugó sin presión. «Fue mucho más fuerte que yo, recibí muchos apoyos, pero siento no haberlo logrado», dijo un emocionado Murray.
«Puedo llorar como Roger, pero es una pena que no pueda jugar como él», agregó el británico antes de recibir las palabras de consolación de su rival.
«Andy, jugaste un torneo fantástico y eres demasiado bueno como para no ganar un Grand Slam un día de estos, no te preocupes», le señaló Federer. Pero el escocés, de 22 años y quien será número tres del mundo en el ranking de la ATP que saldrá publicado el lunes 1 de febrero, también dio señales de estar preparado para dar de qué hablar en las próximas fechas. «Tengo una buena vida y una larga carrera delante de mí».
Y si no lo logro, hay cosas más importantes en la vida que el tenis», aseveró el británico sobre su eventual victoria en un Grand Slam. Con la victoria de ayer, el suizo suma 16 títulos de torneos del Grand Slam, dos más que su predecesor en poseer el récord de trofeos de «grandes» del circuito, el estadounidense Pete Sampras (14). El suizo se sitúa ahora en posición para tratar de conseguir lo que todavía no ha hecho en su carrera, plagada de éxitos, ganar los cuatro torneos del Grand Slam, un desafío que pasa por defender el título que lograra el año pasado en Roland Garros. En Melbourne, el suizo recuperó el título que no logró en 2008 ni en 2009, años en los que el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal se hicieron, respectivamente, con la victoria final.
El suizo ganó tres de los últimos cuatro torneos del Grand Slam y nada parece indicar que vaya a frenarlo. Ni los récords, ni la edad (28 años), ni su paternidad parecen calmar la sed de victorias del tenista. Ya lo dijo antes del torneo australiano: «Todavía tengo hambre».
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