Un año para el olvido en Peñarol
Un año para el olvido en Peñarol, ya que no pudo cosechar títulos, fue eliminado de los torneos internacionales y además marcó un récord en materia de técnicos puesto que a lo largo del año totalizó cinco desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.
Concretamente, quienes tuvieron la responsabilidad de dirigir al primer equipo fue Mario Saralegui, quien después de caer en el clásico de la Coma Bimbo dejó el equipo para que llegara Julio Ribas. Como «el gladiador» demoró en asumir, interinamente lo hizo el técnico de Tercera División José Batlle Perdomo. Después continuó Ribas hasta que fue cesado debido a los malos resultados obtenidos, momento para que llegara Víctor Púa, ascendido desde juveniles y quien dijo que venía sólo a dar una mano hasta que se contratara técnico y luego regresaba a juveniles. Como anduvo bien lo dejaron hasta fin de año. Desde hace algunos días Diego Aguirre es el técnico, aunque aún no haya debutado oficialmente en este segundo regreso.
Pretemporada caliente en San José
En el mes de enero durante la pretemporada en San José las cosas no fueron nada buenas para los aurinegros. En primera instancia fue criticado el lugar escogido para los trabajos por considerarse que era un hostal familiar pero que tenía muchas carencias para alojar una delegación deportiva.
Al finalizar los trabajos, hubo una «fuga» de varios jugadores de la concentración hacia un boliche nocturno de la capital maragata, que terminó en una juerga hasta las primeras horas del día siguiente.
Días más tarde, se disputaba el primer clásico del año por una copa de verano, luego de ir ganando, Peñarol perdió 2 a 1 y eso motivó el alejamiento del técnico Mario Saralegui.
El segundo partido del torneo de verano lo dirigió interinamente José Batlle Perdomo con Julio Ribas en las tribunas mirando la goleada que le propinaron a los aurinegros 1 a 4 por parte de Atlético Mineiro.
Séptimo en el Clausura y afuera de la Liguilla
El torneo Clausura marcó una actuación pésima de los aurinegros, ya que quedaron fuera de la Liguilla por haber ingresado séptimos en la tabla anual.
En ese semestre hubo una dolorosa derrota clásica por 3 a 2 en la que el «Grillo» Biscayzacú anotó un histórico triplete para los tricolores. Antonio Pacheco marcó el doblete aurinegro. Peñarol siguió a los tumbos y la finalización del torneo fue muy polémica, porque el carbonero reclamó la restitución de los tres puntos que le sacaron por incidentes del año anterior en cancha de Danubio, tres unidades que le servirían para entrar arañando a la Liguilla.
Luego de varias idas y venidas, los tribunales decidieron no darle andamiento al petitorio aurinegro generando una crisis política en la AUF que terminó con la renuncia de Washington Rivero a la presidencia del organismo rector del fútbol uruguayo.
Al no jugar la Liguilla clasificatoria a Prelibertadores, Libertadores y Sudamericana, Peñarol quedó fuera de toda posibilidad de jugar torneos internacionales en el 2010, conjugando otro fracaso.
Apertura: Ribas tres partidos y llegó Púa
Antes de iniciarse el torneo Apertura de la temporada 2009-2010 hubo una compulsa interna entre los consejeros aurinegros por la permanencia de Julio Ribas a la conducción técnica. La votación dividida marcó un 7 a 4 a favor del «Gladiador». Por la negativa de la continuidad de Julio Ribas votaron Gervasio Gedanke, José Cataldi, Ricardo Rachetti y Eduardo Barbieri. Hasta ese momento el oficialismo y el Grupo 2809 votaban en forma conjunta y por eso Ribas se mantuvo en el cargo. Una dura pretemporada en invierno en Punta del Este, varios refuerzos que se incoporaron, siendo los más significativos los del zaguero lateral Guillermo Rodríguez, el «Tornado» Alonso y el «Pollo» Olivera y una novela de varios capítulos por Sergio Orteman. Sin embargo, los resultados fueron negativos y en el tercer partido, en el que Peñarol fue derrotado (por Racing), Julio Ribas fue cesado en el cargo.
Su reemplazante fue Víctor Púa, quien dejó la coordinación de juveniles y ascendió a Primera División. Pero Púa dijo que tomaba el equipo sólo hasta que se arreglara con un entrenador. Después volvería a los juveniles. Sin embargo, los buenos resultados descomprimieron la decisión de traer un técnico y le pidieron a Púa que se quedara hasta diciembre.
Mantuvo el invicto hasta el partido clásico, en el que cayó sin levante 3 a 0 y esto significó la despedida de Víctor Púa una semana después, tras perder ante Danubio 3 a 2 3 entre semana y golear a Atenas de San Carlos 5 a 0.
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