OPINION

URUGUAY ­ COSTA RICA, ¿LA CONCLUSION DE UN PROCESO?

Ese sería el comienzo de un relato sobre el nuevo período de Oscar Washington Tabárez al frente de la Selección mayor uruguaya.

Porque quizás como nunca, el cuerpo técnico de nuestro combinado se ha visto fortalecido por un trabajo serio, que arropó el proceso.

Tabárez al frente de la Selección vio desfilar frente a sus ojos a presidentes de la AUF, sin que su continuidad estuviera en tela de juicio. El máximo organismo de nuestro fútbol contó con las presidencia de Bauzá, Rivero, Corbo y Figueredo, pero siempre con el maestro al frente del cuerpo técnico, y eso no deja de ser un dato trascendente. Pero mas allá de si Tabárez cumplió con lo prometido, ya que por ejemplo estamos, estuvimos y estaremos muy lejos de aquel famoso ìcuatro tres tresî, declarado, lo importante es que se lo dejó trabajar.

El maestro por ordenado y trabajador, y demostrando gran madurez, no solamente volcó su labor a la Selección mayor, sino que también supervisó las selecciones juveniles, y eso no es un tema menor.

Tabárez se rodeó de técnicos que él interpretó que podrán aportarle a los diferentes planteles su misma impronta, y consiguió que se los mantuviera a pesar de algunas actuaciones no tan auspiciosas como se esperaban. También realizó una depuración dentro y fuera de la cancha, como significó el alejamiento de Ferrín que era un comodín, muchas veces utilizado a diferentes niveles por la AUF, y de algunos jugadores que hacían gala de una constante mala educación. La AUF confió en Tabárez como proyecto serio, y el técnico cumplió. Es por ello que nos parece un hito, que basado en lo que vio y trabajó Diego Aguirre y el propio Tabárez con el plantel, que disputará primero el sudamericano de Venezuela y ahora el Mundial de Egipto, a nivel de Sub 20, reclutará a dos de sus figuras (Lodeiro y Coates) para la dilucidación del repechaje contra Costa Rica. No son dos paracaidistas que caen de la nada, son dos muchachos que mamaron todo lo que se respira en la Selección desde hace mucho mas de un año. Sus convocatorias son el resultado de un trabajo arduo y serio, basado en convicciones del cuerpo técnico. Tampoco nos resultaría disparatada la presencia en la cancha de estos convocados. Basta de temer cargarlos de responsabilidad. Pelé fue campeón del mundo a los diecisiete años, y salvando las distancias, Lodeiro fue nominado después de Verón como el segundo mejor jugador de la última Copa Libertadores de América, por lo que suponemos no le pesaría la responsabilidad. Pero volviendo al meollo del asunto, apoyamos incondicionalmente la actitud valiente en este y otros temas que ha tomado Tabárez y la totalidad de su cuerpo técnico. El dieciocho habrá acabado una etapa o un proceso, Dios quiera ­si nos permiten los candidatos electorales invocarlo­ con Uruguay clasificado para el Mundial, y con una nueva meta en el horizonte.

Si el trabajo no obtiene el resultado deseado, no podrá ser evaluado mas allá de un fracaso en los resultados, pero nunca en el camino recorrido. Sea Tabárez o cualquiera que ocupe su lugar en el futuro, nuestra Selección charrúa debe conservar el perfil de trabajo serio, ponderado y orgánico mantenido en este proceso.

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