El libro del Picaflor

Picaflor, ¿qué novedades hubo ayer en la Asociación?

–Lo más trascendente es que después de tomarse unas nuevas vacaciones en el exterior, regresó a Montevideo el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo.

¡Qué mal se trata el presidente!

–Son privilegios que muy pocas personas pueden tener en el fútbol subdesarrollado de Sudamérica. En realidad son cuatro o cinco personajes nada más los que se pueden dar esos lujos: Leoz, De Lucca, Figueredo, Grondona, Ricardo Teixeira, en menor grado el boliviano Osuna y pare de contar.

¿Trajo alguna novedad el number one?

–Ninguna, al menos para los verdaderos intereses del fútbol uruguayo. ¿Acaso usted cree que a esta casta de dirigentes les preocupa la realidad nacional del fútbol de sus respectivos países? Sería lo mismo que pretender chiflar y comer gofio a la vez. Imposible.

Bueno, detone alguna bomba porque me estoy dando cuenta de que no tiene ninguna información importante para hoy y está dando vueltas como el perro antes de echarse.

–Mire, lo más trascendente de ayer que se conoció en la AUF fue una reunión con carácter de grave y urgente que solicitó el presidente Figueredo, horas después de haber pisado suelo uruguayo. Llamó a uno de sus colaboradores directos y le solicitó una entrevista para las 15:00 horas en la Hostería del Lago de Carrasco…

Cuente, cuente.

–Uno de los informantes del Troquílido no le pudo confirmar fehacientemente el motivo de la entrevista pero, según auscultó el panorama, la misma estaría relacionada con una actitud que tuvo el capitán de la selección nacional, apenas pisó suelo uruguayo.

¿Qué hizo Paolo Montero?

–Siempre de acuerdo a la versión del informante del plumífero –éste no lo pudo chequear en otra fuente, por eso debe tomarse con pinzas–. Figueredo estaba mirando el informativo del mediodía en Canal 12 y vio cuando Paolo Montero, que era aguardado por el colega Dumas Leonardo Morales, no quiso hablar con la prensa cuando se presentaba en la concentración de la Hostería del Lago. Todos los muchachos hablaron menos el capitán. Esto llevó a que Alejandro Figueredo, el colega de Canal 12, hiciera un comentario censurando la actitud del capitán a quien le reclamó que predicara con el ejemplo. Aparentemente, Figueredo no quiere que los jugadores ni técnicos generen hechos que puedan alterar la relación con los medios de prensa para evitar un clima adverso de cara al decisivo partido contra los paraguayos… Ese, de acuerdo a la versión del colaborador del plumífero, habría sido el motivo de la entrevista urgente que Figueredo mantuvo ayer con el capitán celeste. ¿De qué otra cosa podían hablar el presidente de la AUF y el capitán celeste sino de algo trascendente?

La reunión es muy sugestiva y más cuando el tema económico de los premios, ya está solucionado, ¿no?

–La entrevista no fue por un tema económico. Eso está descartado. El Picaflor, que tiene pico largo y no es por feo sino por su desarrollada capacidad olfativa, se afilia más a la versión de su informante que a cualquier otra especulación… Paolo y Figueredo han mantenido siempre una relación de mutuo respeto pero nadie puede desconocer que si el capitán de la selección resuelve interrumpir el diálogo con la prensa, no está colaborando para recrear un clima distendido, previo al partido con los paraguayos que será de vida o muerte para la selección nacional. Seguramente, apenas Paolo que es un gran tipo analice el incidente con el colega de canal 12, recapacitará y se dará cuenta que hay que dejar de lado rencillas domésticas para lograr el gran objetivo de la selección nacional que es desembarcar en 2002 en Korea y Japón.

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