"CUATRO NABOS". SOLO EXISTIERON EPISODIOS MENORES DE VIOLENCIA

Nacional­Cerro, un partido sin mayores incidentes

Como estaba establecido, un férreo dispositivo de seguridad se instrumentó antes, durante y después del compromiso que Nacional y Cerro jugaron ayer en el Parque Central, intentando por todos los medios minimizar las posibilidades de que se produjesen incidentes entre los hinchas de ambos equipos. Esta vez se le prestó especial atención al sistema de seguridad que los tricolores colocaron en su escenario, se dispuso un control especial para que no existieran contactos entre ambas parcialidades.

La hinchada de Cerro debió ubicarse en el Talud Héctor Scarone, que da sobre la calle Jaime Cibils, y para ello se instrumentó un sistema de llegada y salida de los hinchas por un «corredor» rumbo a Luis Alberto de Herrera, muy similar al que los locales habían preparado cuando se manejó la chance de que River argentino jugase en el escenario de La Blanqueada. Los ómnibus que trasportaron a los visitantes estacionaron a unos trecientos metros del estadio y desde allí se dirigieron hasta la puerta. En ese trecho surgió el primer incidente de la tarde ­a la postre el más grave­ cuando algunos seguidores de Cerro lanzaron piedras sobre efectivos policiciales, argumentando que habían insultado por los tricolores; como consecuencia, terminaron rotos varios vidrios de la pizzería ubicada en el cruce de Carlos Anaya y Pedro Olmida, acción que dejó como saldo dos personas detenidas.

Antes de ingresar a la cabecera, cuatro individuos más fueron detenidos por la fuerza policial, aparentemente por encontrarse alcoholizados. Ya dentro del escenario surgieron los primeros enfrentamientos verbales entre las hinchadas, que se agravaron en el entretiempo, cuando fue necesario que las fuerzas de choque formaran un cordón en cada tribuna, actitud que fue respaldada por los «chalecos naranjas» de Nacional, que también acudieron a apaciguar los ánimos.

Vale recordar que la dirigencia de Cerro había manifestado su disconformidad por el sector en que fueron ubicados, en el Talud Scarone. La directiva de Nacional les ofreció dos palcos para que pudieran instalarse aquellas personas que no pueden ver el partido de pie; la oferta no fue aceptada, una hora antes del partido llamaron telefónicamente para acceder al planteo albo.

Sobre los veinticinco minutos el árbitro Siegler detuvo el cotejo momentáneamente, ante la presencia de algunos hinchas trepados al alambrado, y poco después, se registraron golpes de puño entre los propios hinchas albicelestes, que obligaron a la presencia de uniformados. Fuentes policiales señalaron que a la llegada de los ómnibus a la zona del Cerro, también hubo enfrentamientos entre los parciales del mismo club.

Finalmente, en la evacuación de las hinchadas se produjeron algunas corridas pero no existieron refriegas mayores. El operativo se cambió sobre la marcha para permitir primero la salida de la gente de Cerro y luego la de Nacional, pero la salida de los ómnibus por Juan Ramón Gómez fue demasiado lenta, provocando que los tricolores coincidieran durante un par de cuadras con los visitantes. Allí hubo algunas corridas y varias pedradas más, pero sin heridos ni destrozos.

El encargado de la seguridad albo, Pablo Santos, en diálogo con LA REPUBLICA calificó el operativo como «exitoso», dijo que salió «todo normal» y solamente lamentó esa demora en la salida de los cerrences; uno de los encargados de custodiar la seguridad de jugadores y técnicos de Cerro también expresó que todo transcurrió sin problemas «salvo cuatro o cinco nabos, que no entienden que los partidos se ganan en la cancha.»

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