Loeb triunfó en Gales y logró su sexta corona mundial
La definición de este campeonato mundial de rally fue una de las más apasionantes y atractivas de los últimos tiempos. Hasta mediados de temporada parecía que Sébastien Loeb no tendría ningún problema para volver a coronarse campeón, pero luego comenzó una mala racha que fue bien aprovechada por Mikko Hirvonen para acceder al primer puesto del campeonato y llegar a la última fecha liderando la tabla de posiciones por un punto de ventaja sobre Loeb. Finalmente, el francés pudo poner las cosas en su lugar y se quedó con el título.
El desarrollo de la última fecha disputada en Gales fue siempre favorable a Loeb, que comenzó liderando y se mantuvo en la primera posición durante el fin de semana.
Hirvonen trataba de seguirle el ritmo, con la presión extra de que si Loeb ganaba se llevaba el campeonato. El finlandés no quería quedarse con las manos vacías nuevamente.
A lo largo de las dos primeras etapas, Loeb fue sumando ventaja.
Una diferencia que si bien no daba para pensar que el campeonato ya estaba ganado, le permitía al menos manejar el ritmo de carrera, manteniendo a Hirvonen como escolta.
Así, el piloto francés se acercaba poco a poco a su sexta corona mundial.
Hirvonen veía casi en forma impotente como pasaban los kilómetros y no podía doblegar a Loeb.
La escasa diferencia de un punto a su favor se esfumaba con este resultado que le daba una nueva coronación al penta campeón mundial.
El último día comenzaba con Loeb liderando por medio minuto de ventaja sobre Hirvonen. Al final del primer tramo, Loeb notaba una ligera pérdida de potencia en el motor de su Citroën C4. Consultados los ingenieros en forma telefónica, opinaron que era por un problema del ingreso de aire al turbo. En esta corta etapa, con 80 kilómetros de pruebas especiales, no había asistencia para los autos.
En el segundo tramo, Hirvonen descontaba once segundos y se ubicaba a solamente dieciocho del líder, que seguía con el problema del turbo.
Pero, en la siguiente prueba especial era Hirvonen quien padecía un serio problema que lo alejó definitivamente de la corona 2009.
Tras un salto se salió una bisagra del capó. Al levantarse el capó, Hirvonen no tenía visibilidad y tuvo que parar para arrancarlo, lo que le insumió más de un minuto, perdiendo así toda posibilidad de superar a Loeb.
Así quedó definida completamente la lucha por el campeonato mundial de rally.
En el último tramo ya no había nada por hacer.
De todas formas Hirvonen tuvo que extremar su esfuerzo para no ser superado por Dani Sordo, quien con su Citroën C4 estaba a solamente nueve décimas del finlandés y quería darle un nuevo 1-2 al equipo Citroën Sport.
Pero Hirvonen se exigió a fondo y se quedó con el segundo lugar, postergando a Sordo por un segundo al final de la competencia.
En ese último tramo Loeb fue sumamente prudente en su accionar, sabedor de que Hirvonen había tenido un problema y estaba casi fuera de batalla por la corona.
El final del rally volvió a tener a Sébastien Loeb como ganador, quien de esa manera accedió a su triunfo número 54 y conquistó así su sexta corona mundial consecutiva.
Un récord fantástico y sin precedentes, que coloca al piloto francés como el más exitoso del campeonato mundial de rally y le otorga un lugar de privilegio entre los más destacados del automovilismo mundial.
En sus declaraciones, Loeb destacó: «tuvimos un buen inicio de temporada pero después nos encontramos con muchas dificultades y no fue hasta el penúltimo rally cuando pudimos recuperar el terreno perdido. Nunca es fácil comparar los títulos entre ellos, pero creo que este ha sido el más bonito en cuanto a lucha deportiva».
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