FUE TODO UN CLASICO, ASPERO, LUCHADO, SIN CONCESIONES

Defensor lo dio vuelta, pero no supo mantener la ventaja

Era previsible que el partido del Franzini fuera cerrado, sin concesiones de ninguna especie, sobre todo en la lucha del mediocampo, donde se genera el fútbol de ataque. Y fue así nomás. El clima de clásico se trasladó de las tribunas repletas a la cancha, donde se vio una lucha de hacha y tiza, de piernas fuertes y muchas veces agresivas, de dientes apretados. Eso hizo que no hubiera espacios para maniobrar con la pelota y que se sucedieran las infracciones. Gustavo Méndez, con buen criterio, comprendió la importancia del encuentro y dejó jugar, aunque siempre manteniendo sin problemas el control sobre lo que sucedía en el campo.

Nacional se paró con su línea de fondo habitual de Del Campo, Lembo, Damián Rodríguez y Adalto, dos volantes de marca, Vanzini y Oscar Morales, dos un poco más adelante, Pellejero y Coelho, quedando el ataque a cargo de Varela y Sergio Martínez. Defensor Sporting defendió con Carlos Díaz, Pablo Hernández, Sorondo y Traversa, pobló la media cancha con Fadeuille, Diego Pérez, Mosquera y Adinolfi, dejando arriba a Eliomar y Ligüera.

Con esas pautas, se hizo muy difícil progresar en el terreno. Los violetas fueron más agresivos, e incluso combinaron mejor sus maniobras, pero no tuvieron profundidad. Los tricolores acusaron muchas dificultades, dependiendo exclusivamente de un Coelho inspirado que, sobre todo en los últimos minutos del período inicial, fue desequilibrante, gestando dos jugadas netas de gol, la primera desaprovechada por Varela y la restante convertida en el gol de apertura por fuerte disparo de Oscar Morales. Esa gestión del artiguense justificó la imposición parcial de su equipo.

El momento de los violetas

El partido tuvo un vuelco total en la parte complementaria porque Defensor Sporting salió dispuesto a buscar el empate. Con gran despliegue físico y la presencia de Santiago Silva en lugar de Adinolfi, sitió a Nacional en su área sometiéndolo a un bombardeo incesante. El gol se veía venir tras el primer cuarto de hora, en el que Eliomar estrelló un balazo bajo en el lateral derecho de Romay y Sorondo cabeceó apenas afuera un centro de Ligüera. Por otra parte, a esa altura ya había salido lesionado Damián Rodríguez, que era baluarte defensivo en el conjunto del Parque Central.

Y a los 24 minutos llegó la igualdad, con un tiro corto de Eliomar, luego de vacilaciones de la zaga visitante. No quedó ahí el ímpetu de los de Punta Carretas, que ahora siguieron presionando en procura de la victoria ante un rival absolutamente «groggy», desconectadas sus líneas y con su máximo exponente, Coelho, con visibles muestras de agotamiento. A Nacional le sucedía algo similar a lo del martes pasado ante San Lorenzo, pero con el inconveniente agregado de un Defensor anhelante, mucho más peligroso que los de Boedo. Sobre la media hora Fadeuille hizo el segundo, con buen anticipo ofensivo para cabecear un tiro libre de Ligüera ante la pasividad de la zaga central parquense.

Pareció que el triunfo violeta era una realidad, pero un «manotón de ahogado» del grande lo hizo llegar al empate final, cuando un corner lanzado desde la derecha fue cabeceado por Lembo y corregida la dirección del balón por Vanzini, también de cabeza, para mandarlo a la red. Nacional, ya con Vicente Sánchez y Limberg Gutiérrez en el campo, emparejó el trámite en los últimos minutos, que fueron emotivos y vibrantes.

La historia terminó de esa manera, trás un trámite discreto y una sucesión emocionante de situaciones en la etapa final que mantuvieron en vilo a los aficionados, que colmaron las instalaciones del estadio del Parque Rodó. Fue empate y está bien, aunque los locales estuvieron más cerca de la victoria.

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