Jonson Button, un merecido campeón del mundo en Interlagos
Con el quinto puesto obtenido en el autódromo José Carlos Pace de San Pablo, Button conquistó anticipadamente la corona mundial 2009, postergando las aspiraciones de su compañero de equipo Rubens Barrichello y de Sebastian Vettel, que eran los dos únicos rivales que podían sacarle la corona.
Continuando en la exitosa senda de Mike Hawthorn, Graham Hill, Jim Clark, John Surtees, Jackie Stewart, James Hunt, Nigel Mansell, Damon Hill y Lewis Hamilton, Jenson Button se convirtió en el décimo piloto británico en lograr el campeonato mundial.
La exitosa racha de Button se cortó en el Gran Premio de Turquía y a partir de esa carrera, el reciente campeón no pudo volver a triunfar.
Pero por fortuna para sus intereses, en algunas de las carreras siguientes pudo ir sumando más puntos, hasta llegar a esta anticipada coronación en el autódromo paulista.
Con esa envidiable serie de seis victorias en siete fechas, Button había logrado igualar el récord de dos fenómenos de la Fórmula Uno como el escocés Jim Clark y el alemán Michael Schumacher.
Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre la labor del nuevo campeón mundial en la segunda parte de la temporada, pero lo que ha quedado en claro es que más allá de no importar cuándo se suman los puntos, lo absolutamente importante e imprescindible es obtenerlos para poder llegar a ser campeón.
Y eso es lo que hizo Jenson Button.
Incluso se ha confirmado que la presión por lograr el título y el estrés que estaba sufriendo el británico en las últimas semanas estaban haciendo mella no sólo en su accionar a bordo de su bólido de Fórmula Uno, sino también en su vida privada, porque, tal como él mismo lo reconoció, los últimos tiempos han sido muy desgastantes y conflictivos.
Pero, como muchas veces se dice, el objetivo justifica los medios y en este caso en particular, sumando puntos de a poco en el tramo final de la temporada, superando errores y contratiempos, Button puede darse el lujo hoy de tener sobre su cabeza la anhelada corona mundial, un privilegio que sólo un puñado de elegidos y afortunados han podido darse el lujo de lucir. Y en este caso en especial tiene doble validez la obtención del título, porque viene acompañado también con la conquista del campeonato mundial de constructores por parte del equipo Brawn GP.
La escudería que a comienzos de la presente temporada surgió de las cenizas del equipo Honda, y que en un hecho inusual ha logrado el máximo certamen en su primer año de vida.
Honda decidió a fines del año pasado deshacerse de su equipo oficial de Fórmula Uno, situación planteada dentro del programa de reducción de costos a causa de la baja en las ventas de automóviles por la crisis mundial.
Hoy, a poco más de diez meses de haberse producido el retiro del equipo nipón, sus ex funcionarios, Ross Brawn y Nick Fry, llevaron a la nueva escudería al peldaño más alto del campeonato mundial.
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