"Caso Singapur" empaña de nuevo la F1
El caso del presunto fraude de la escudería Renault en el Gran Premio de Fórmula 1 de Singapur en 2008 llega en un año nefasto para la disciplina, debilitada por varias polémicas y sacudida de lleno por la crisis económica mundial.
Deporte espectacular por excelencia, donde el dinero se exhibe sin complejos y sin una gota de consciencia ecológica, la Fórmula 1 ha sido en 2009 una de las primeras víctimas de la crisis.
Antes de empezar la temporada, Honda desapareció por completo aunque a principios de marzo su director, el británico Ross Brawn, compró la escudería por el precio simbólico de una libra esterlina y la convirtió en Brawn GP.
Siete meses más tarde, el alemán BMW, víctima de la crisis y sin duda hastiado por los resultados decepcionantes de sus monoplazas, anunció que no participará en la temporada 2010. La escudería Sauber, propiedad de BMW, fue finalmente cedida a un fondo de inversión.
Los efectos de la crisis también han afectado la relación entre los principales constructores, liderados por Ferrari y Renault, y la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que proponía a las escuderías que lo desearan limitar su presupuesto a 45 millones de euros a cambio de ventajas técnicas.
La Asociación de Escuderías de Fórmula 1 (FOTA), que soñó con organizar un campeonato paralelo antes de renunciar, consiguió finalmente que la FIA abandonara su proyecto, a pesar de lo cual en 2010 se incorporarán tres nuevos equipos al campeonato (Manor, Campos y USF1).
Tras el agrio debate del inicio de temporada, escuderías y federación lograron ponerse de acuerdo para renovar los acuerdos Concorde, que definen los derechos comerciales y el reglamento de la competición. En lo deportivo, la primera mala noticia de la temporada fue el grave accidente del brasileño Felipe Massa (Ferrari), que fue golpeado en la cabeza por un elemento de la suspensión del coche de su compatriota Rubens Barrichello en el Gran Premio de Hungría, el 25 de julio.
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