NACIONAL SUFRIO LA FURIA DEL DUEÑO DE CASA

Más "héroica" que nunca

(Especial desde Paysandú para LA REPUBLICA)

 

Acá nadie se acuerda ya de los sucesos que precedieron al inicio del campeonato. Ha quedado en el recuerdo aquella tarde de viernes en que el equipo papal – concentrado en el gimnasio que se encuentra frente al Estadio Artigas – vivió horas de profunda incertidumbre debido a problemas económicos, y a una hora del inicio del Torneo Clasificatorio del Campeonato Uruguayo de fútbol no sabía si podía jugar o no. Aquellas horas de incertidumbre dieron paso a la alegría de la afición deportiva local, cuando el equipo dirigido por Carlos Manta le puso el pecho a las balas a todos los problemas y en la hora misma de culminación del partido le empató a Peñarol, logrando un resultado hazañoso para el papal sanducero. La historia del campeonato le deparó a los dueños de casa, en apenas cuatro semanas, enfrentarse al otro equipo grande del fútbol uruguayo, los tricolores de Hugo Eduardo De León, y poco le importó venir de perder feo ante el otro Bella Vista por 3 a 1, porque los muchachos de Manta salieron convencidos de que le podían pelear el partido de igual a igual a los ilustres visitantes, y con esa mentalidad salieron al campo de juego del Estadio Artigas.

Mejor no pudo comenzar la historia de esta contienda, porque cuando el reloj no completaba todavía su primer giro, a los cincuenta segundos del pitazo inicial, los osados papales estaban arriba en el marcador, después de que un error de Alejandro Lembo fue aprovechado por el «Colorado» Juan Reyes. Ningún ciudadano de la «heroica» hubiera soñado comenzar así el encuentro ante el campeón uruguayo, y menos aún lo esperaban los parciales tricolores que en muy buen número llegaron a la ciudad litoraleña.

 

Hay que aguantar

Era evidente; la historia de tantas tardes se trasladó a la noche sanducera, con el «grande» presionando para llegar al empate y el más débil aguantando con dientes apretados la ventaja que había alcanzado en el marcador. Luego de salir de la sorpresa inicial, Nacional comenzó a buscar su mejor fútbol, intentando las trepadas de Del Campo y Adalto por los laterales, que eran frenadas eficazmente por el dispositivo táctico local, que ubicaba a dos volantes bien abiertos para cerrar los caminos del esquema tricolor.

Cercadas estas armas, el equipo del Parque Central apostó a la creación de Coelho, pero el futbolista artiguense no encontraba eco en un apático Ruben Da Silva, y no podía habilitar con eficacia a los puntas Sánchez y Sergio Martínez, excelentemente custodiados por los zagueros papales Da Silva y Bordet.

Durante el primer tiempo, los locales intentaron mantener al equipo capitalino lejos de su arco, basados en el fútbol del argentino Fabio Giménez, y fundamentalmente en el generoso despliegue del delantero Juan Reyes, que con sus piques enloqueció a los defensas visitantes.

Con el correr de los minutos, comenzó a vivirse en el campo de juego la historia tantas veces vista, en la cual el equipo poderoso despliega todas sus armas ofensivas en contra del que llegó siendo el más débil. Con el apoyo de su hinchada, alguna «manito» del juez que ayuda a arrinconar contra el arco enemigo, y fundamentalmente apostando al debilitamiento en la capacidad física de su rival, Nacional golpeó una y otra vez sobre el área de Iglesias, hasta que Vanzini consigue el empate en una acción donde claramente se apoya sobre Reyes, y finalmente consigue su objetivo cuando a tres minutos del final, Pablo Islas convierte el segundo gol despertando la locura generalizada en toda la hinchada tricolor.

 

La embestida final

Muchos pudieron creer que a esa altura, con las piernas acalambradas, con pulmones faltos de aire, y sobre todo con la ilusión hecha añicos por la derrota, el Bella Vista local estaba muerto. Sin embargo, sacó fuerzas vaya a saber de dónde, y cuando el cronómetro marcaba el último minuto de los descuentos (el cuarto) Charles Silvera se encontró con un balón al borde del área chica y con certero cabezazo lo mandó al fondo de las redes.

Fue la locura total, igual que hace un mes Paysandú Bella Vista le empató sobre la hora a uno de los grandes de nuestro fútbol, con esa rebeldía que surge desde el fondo del alma.

Nacional no pudo encontrar su juego, maniatado por el rival y por el bajo rendimiento de alguno de sus hombres, en los que apenas si sobresalieron las ganas de Coelho, la intención de Varela y algún quiebre de Sánchez. Un punto para cada uno: uno lo sufre y otro lo festeja hasta el éxtasis, cuando todos pensaban que estaba muerto, marcando una reacción excepcional, que por los hechos del comienzo del año, es más «Heroica» que nunca.

 

PAYSANDU B.V. 2

Pablo Iglesias (7)

Juan Bicca (7)

Danilo Bordet (7)

Gustavo Da Silva (6)

Ricardo Bandera (6)

Egidio Arévalo Ríos (7)

Pierino Lancieri (6)

Fabio Giménez (7)

Julio Merentiel (6)

Carlos Jaime (6)

Juan Carlos Reyes (7)

 

DT: Carlos Manta.

Suplentes: Eduardo Rotundo, Fernando Vilche, Sergio Mascazini, Alcides Bandera. 51´ Charles Silvera (6) por Julio Merentiel, 70´ Juan Arreguín (5) por Fabio Giménez, 77´ Ricardo Murieda (-) por Juan Bicca.

 

NACIONAL 2

Leonardo Romay (5)

Martín Del Campo (6)

Alejandro Lembo (5)

Jorge Da Costa (5)

Adalto Batista (6)

Marco Vanzini (6)

Oscar Javier Morales (5)

Walter Fabián Coelho (6)

Ruben Da Silva (5)

Sergio Martínez (6)

Vicente Sánchez (6)

 

DT: Hugo De León.

Suplentes: Jimmy Schmidt, Alvaro Meneses, Carlos Camejo, Amaranto Abascal. 45´ Richard Pellejero (6) y Gustavo Varela (6) por Ruben Da Silva y Oscar Javier Morales, 56´ Pablo Islas (6) por Sergio Martínez.

Goles: 50´´ Juan Carlos Reyes (P.B.V), 78´ Marco Vanzini (N), 88´ Pablo Islas (N), 94´ Charles Silvera (P.B.V).

Tarjetas amarillas: 15´ Juan Bicca (P.B.V), 18´ Julio Merentiel (P.B.V), 30´ Oscar Javier Morales (N), 70´ Fabio Giménez (P.B.V), 78´ Juan Carlos Reyes (P.B.V), 86´ Ruben Da Silva (N), 90´ Vicente Sánchez y Fabián Coelho (N), 94´ Charles Silvera (P.B.V).

Cancha: Estadio Artigas (ciudad de Paysandú).

Jueces: Julio Rabino (6), Alvaro Díaz y Jorge Bono.

Cuarto árbitro: Roberto Silvera.

Público: 7.000 personas.

Entradas: 4.635.

Recaudación: $ 235.735

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