
Hace cuatro años, Liverpool y Rocha jugaron un partido en Belvedere cuyos detalles poco aportaron a la historia del Campeonato Uruguayo, aunque ese juego tuvo la particularidad de tener a un costado del campo a Laura Geymonat como segunda asistente, marcando la primera presencia de una jueza en un partido de Primera División.
Aquel antecedente llevó a que el presidente de la institución negriazul, José Luis Palma, solicitara al Colegio de Arbitros el envío de un equipo arbitral de sexo femenino “para seguir haciendo historia”; inmediatamente, los presididos por Carlos Mena designaron una cuarteta compuesta por Alejandra Trucidos como árbitro central, las asistentes Laura Geymonat y Mariana Corbo, y como cuarta integrante Gabriela Bandeira.
Con las tres primeras Bandeira se encontraba en el interior del país dialogó LA REPUBLICA acerca de la responsabilidad que se les asignó para esta tarde, encontrándose con una realidad poco conocida, que habla de postergaciones, discriminaciones y afines.
Sobre aquella primera presencia, Geymonat recuerda que “el proceso de subir a Primera creo que fue más dramático o llamativo para el entorno del fútbol que no estaba acostumbrado a ver mujeres; yo venía de tres años de arbitrar en Primera B y cuando di el paso estaba absolutamente preparada para lo que iba a hacer. Es más, siempre digo que una mujer sube a Primera si es muy buena, un hombre sube a Primera si es bueno, lamentablemente es así. Y sé que con el pasaje de una mujer a Primera División también se corta la chance para que otras mujeres puedan llegar… por ahora ese cupo lo tenemos cubierto, porque ya hay una.
Lamentablemente hay un discurso y una realidad: el discurso es que a nadie le gusta discriminar, la realidad es que se discrimina… yo considero que los que más discriminan son los propios árbitros y el propio Colegio de Arbitros, no el entorno; nuestro mayor reconocimiento lo he tenido de los jugadores, de los técnicos, de la prensa, de los hinchas, y de los propios colegas es más difícil. Yo me he planteado si están capacitados para tener mujeres árbitros, porque no queremos que nos incluyan desde la igualdad, sino la igualdad desde la diferencia, respetando las diferencias que tiene el género femenino pero en igualdad de oportunidades, las mismas que se les da a los compañeros varones. A igual capacidad, la oportunidad siempre se la van a dar a los compañeros varones”.
En términos similares, pero ya refiriéndose a esta oportunidad que se les presenta, se pronunció Trucidos, quien afirmó que “lo tomé con un buen ánimo, por supuesto, porque confiaron en mí, porque me designaron a mí. Obviamente, si no estuviésemos capacitadas no estaríamos ahí; en realidad no es la primera vez que le arbitramos a una selección, pero sí tiene algo de particular, porque es la primera vez que un club pide una terna femenina para un espectáculo (cuando la mayoría piden para que no vayas acota Corbo), porque la mayoría prefieren que no arbitren mujeres: hay clubes que llaman al Colegio de Arbitros para decir “no manden mujeres”, y hasta hace dos años atrás el Consejo Juvenil cada vez que se venían los clásicos llamaba a la Comisión Técnica para decir “no pongan mujeres”, hasta que se integrara la Comisión que hay ahora. Obviamente que fue una sorpresa que un club pidiera terna femenina, pero estamos conscientes que es para un espectáculo y nada más, estamos conscientes que en un partido por campeonato nadie llama para pedir árbitros”.
Alejandra acepta que tendrán “una exposición mayor pero es un partido exhibición, no se va a jugar nada, yo me puedo equivocar en cobrar un penal o no, y no va a pasar nada, porque no va a tener trascendencia. Es bueno, pero no va a haber consecuencias de ningún tipo”. Mariana, por su parte, se sorprendió porque la llamaron con mucha antelación y pensó en todo momento que se trataba de un encuentro femenino: “es algo novedoso, espero que salga todo bien, más allá de lo que dice Alejandra respecto a la trascendencia, yo creo que sí la tiene, porque en los errores nuestros van a decir: ‘¡ah, tenía que ser mujer!’ o ‘mirá, eso lo cobró bien’. Es como cuando lo hace Laura, como que se sorprenden cuando le acierta y si se equivoca que rara vez lo hace la destrozan. Las pequeñas cosas que pasen si acertamos o no, es un punto positivo porque podremos comprobar que lo podíamos hacer bien”.
Trucidos agregó que “nosotras no buscamos exposición, buscamos valoración de la carrera. Si hubiera sido un partido oficial, cualquiera que fuera, hubiera sido mejor, obvio, queremos oportunidades” y señaló, al igual que sus compañeras, que hubieran preferido ocurriera en cualquier cotejo oficial.
Laura, la única que ha tenido chances en Primera División, manifestó su preocupación por el futuro del arbitraje femenino: “nosotras hace once años que estamos recibidas; cuando empezamos éramos ocho árbitras y después de once años seguimos siendo ocho, y hay un proyecto que vamos a ser seis, por un tema de edad. Si no se pone empeño para trabajar con árbitras, se van a quedar sin árbitras”.
Un ejemplo es el tema de ser siempre segunda asistente, pues “cuando yo planteé por qué siempre era segunda asistente, me dijeron que de primero no se animaban a mandarme porque si se lesionaba el árbitro tenía que ir yo. Yo subí cinco categorías para llegar, estoy perfectamente habilitada, arbitré cinco años futsal que es un deporte con mucho más contacto”, y en el caso de Mariana, “que es excelente físicamente, deberían darle más posibilidades, pero la frenan cortándole la chance de avanzar. Sé que es casi imposible que yo pueda llegar a ser árbitra en Primera División, pero ojalá pueda aportar a que haya otras compañeras que algún día lleguen”, y Trucidos agregó “a eso apostamos, nosotras abrimos el camino, y vamos a seguir trabajando para que a ellas les cueste menos”, a lo que Corbo se encargó de agregar “ésta es nuestra realidad, pero por supuesto que vamos encantadas esta tarde.”
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