
El final del partido fue una clara muestra de lo que significó el empate para ambas selecciones. Con la victoria de Ecuador ante Argentina, tanto Uruguay como Venezuela quedaron fuera de la zona de clasificación y dejaron dos puntos de oro en el Estadio Cachamai.
Los aficionados venezolanos desbordaron las instalaciones del Estadio Cachamai desde muy temprano, ilusionados por un sueño mundialista que sería histórico teniendo en cuenta que nunca participaron de ese acontecimiento.
En total se vendieron 42.000 entradas con una recaudación neta que superó el millón de dólares, un gran negocio económico para una ciudad que es muy futbolera, a diferencia de otras ciudades venezolanas donde imperan el béisbol y el basquet.
El primer gol de los locales fue marcado por Giancarlo Maldonado, hijo de padres uruguayos exiliados en Venezuela durante la dictadura militar. Maldonado tuvo un pasaje por River Plate, donde maduró futbolísticamente, y actualmente se constituye en una de las figuras de la “vinotinto”.
El merchandising funciona muy bien en Puerto Ordaz; todo lo relacionado a la Selección vinotinto es ofrecido al público, que tiene muy buen poder adquisitivo para acceder a distintos productos.
Camisetas, gorros, llaveros y hasta jarras en las cuales se sirve la cerveza y que quedan en poder de los aficionados como recuerdo del partido.
La temperatura reinante a la hora del partido se situó en 32 grados centígrados; la humedad era muy alta y además el césped fue regado intensamente minutos antes de comenzar el partido para hacer más rápida la circulación del balón y favorecer a los futbolistas venezolanos, que están acostumbrados a este tipo de terrenos.
El técnico de Uruguay Oscar W. Tabárez vivió intensamente el partido. Por momentos, cuando el equipo no encontraba las marcas en la mitad de la cancha, se desesperaba en procura de rearmar la estructura defensiva.
En otros pasajes se sentó en el banco y dialogó con sus colaboradores Celso Otero y Mario Rebollo, buscando explicaciones a la actuación del equipo.
En total unos 500 aficionados uruguayos estuvieron presentes en Puerto Ordaz alentando a nuestra Selección desde territorio venezolano; también algunos compatriotas que viven en Estados Unidos llegaron al Cachamai para acompañar al equipo de Tabárez.
La delegación celeste tiene previsto volver a nuestro país a las 14 horas. Luego del partido los jugadores retornaron al hotel donde estuvieron alojados, cenaron y a las 2 de la madrugada hora uruguaya emprendieron el retorno en el vuelo charter que los depositó directamente en el Aeropuerto Internacional de Carrasco.
En el segundo tiempo hubo momentos muy dramáticos, especialmente luego del segundo gol de Uruguay y el empate de Venezuela, con incidentes en la tribuna oficial.
Allí se produjo un encontronazo con los hinchas uruguayos y los colegas de la televisión uruguaya, con una agresión a Rodrigo Romano, que sufrió un corte en el labio inferior.
Todos los directivos que estaban en el Palco Oficial se acercaron a la zona de los líos mientras la policía demoró muchísimo en formar un cordón para evitar que los incidentes fueran más importantes. Faltó previsión en los policías locales y además el público venezolano tuvo una euforia muy grande antes del partido y no esperó un resultado negativo como fue el parcial de 1 a 2 en favor de los celestes con el gol de Diego Forlán.
Precisamente el segundo gol de Uruguay fue muy festejado por los suplentes uruguayos que realizaban los ejercicios de calentamiento detrás del arco donde nuestro representativo marcó sus dos anotaciones.
Diego Forlán anotó el gol luego de un pase muy certero de Abreu y el primero en saludarlo fue Bruno Silva, que realizaba el calentamiento.
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