FEDERER, CADA VEZ MAS GRANDE

«¡Es increíble! Soderling ha hecho un gran torneo. Este público ha sido increíble. ¡Muchas gracias!», dijo, entre lágrimas, el preferido de los fans franceses.

«La copa se vuelve muy pesada, no sé cómo agradecerle al público todo su apoyo durante los quince días. ¡Muchas gracias y hasta el año próximo!», añadió después el nuevo campeón, tras agradecerle también a Andre Agassi, quien le entregó el trofeo, a su equipo, su mujer, sus padres. El helvético cuenta ahora en su palmarés con nada menos que catorce trofeos del Grand Slam, pero el de París era el único que hasta ahora se le resistía a causa de la hegemonía del español Rafael Nadal (N.1), que lo derrotó en tres finales consecutivas (2006-2008). «Está bien esto de estar como ganador en el podio, al menos una vez», dijo el helvético con ironía. La primera manga pareció la de un entrenamiento entre el jugador de Basilea y un ‘sparring’ improvisado. «Fed» le quebró el saque al sueco en el primer game, luego se puso 2-0 con una dejada magistral, para volver a hacer el ‘break’ en el séptimo juego y cerrarlo 6-1 en apenas 23 minutos. Un «ace» con su potente saque y algún punto bien jugado fueron el único indicio de que Soderling, la «bestia negra» de Nadal y otros grandes en este Roland Garros, estaba presente en el court central del estadio. En una final de Grand Slam apenas pudo mantener su servicio en un juego del primer set.

Con la constante amenaza de lluvia, el público quería ver un partido rápido pero de nivel. Por suerte, en la segunda manga las cosas comenzaron algo más parejas y la irrupción de un espectador vestido casi por completo de rojo y portando una bandera del Barça, que se lanzó sobre Federer, aportó un molesto toque de color, hasta que después de una carrera por media cancha haciendo regates fue derribado por un guardia de seguridad. Este incidente, entre absurdo y ridículo, protagonizado por un espectador español que podría sufrir una fuerte condena, perturbó al campeón, que necesitó unos instantes para recuperar su concentración y ponerse 3-2 con su saque.

El set se mantuvo parejo, aunque con el suizo jugando mejor y controlando a su rival, que mejoró sensiblemente su desempeño respecto al primero. Mientras en las tribunas se abrían los paraguas, sobre el polvo de ladrillo la manga continuaba igualada, hasta que llegaron a la «muerte súbita». El ‘tie-break’ fue para ‘Fed’, que estuvo mucho más sólido (7/1) conectando cuatro ‘aces’, pero, en cualquier caso, Soderling había recuperado algo de la estampa de matagigantes que mostró durante las dos semanas anteriores, y la manga, que duró 49 minutos, sí fue digna de una final de Grand Slam. La cuarta comenzó con un quiebre de saque a favor del suizo, a quien le costó mantener su servicio en el cuarto juego (3-1).

Después, tras mantener la paridad, el helvético lograría el 6-4 (43 minutos) y su primer Roland Garros, tras lo cual rompió a llorar y el cielo de París se adhirió a su emoción, puesto que los trofeos se entregaron bajo una intensa lluvia.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje