LIGUILLA. LA VICTORIA DE RIVER SOBRE NACIONAL DEJO A PEÑAROL AFUERA

Carrasco volvió a ganar

Después de la victoria en el clásico, Nacional sabía que tendría varias ausencias para este partido debido a las suspensiones de Adrián Romero, Mathías Rodríguez y Oscar Morales, pero fue tras su llegada desde San Pablo que se decidió ­a pedido de la Comisión Directiva­ no incluir al equipo titular para enfrentar a River Plate.

Gerardo Pelusso decidió mandar al campo a una oncena integrada por futbolistas que habitualmente son suplentes, en la que sólo repitió Pablo Caballero respecto al que jugó una semana atrás; el equipo que eligió el floridense tuvo el retorno del argentino Federico Domínguez tras su lesión, y además contó con el debut oficial de Maximiliano Calzada y los regresos de Leonardo Burián y Sergio Blanco, que hacía bastante tiempo no jugaban.

Sin embargo, la gran sorpresa previa al cotejo la dio el entrenador de River Plate Juan Ramón Carrasco, que adoptó una decisión similar y también afrontó el cotejo con un equipo integrado sin sus mejores jugadores, con diez cambios respecto al que jugó y ganó ante Bella Vista el fin de semana anterior.

El duraznense habló de una «doble presión» que podían sentir sus futbolistas al saber que estaban jugando «ante suplentes» y agregó antes del juego «si un equipo B le gana a mis titulares, yo el fin de semana que viene tengo una final con mis titulares»; la decisión generó algunas rispideces con el presidente del club Juan José Tudurí, que no estaba de acuerdo con la medida, pero el triunfo obtenido descomprimió la situación finalmente. El único titular en cancha fue Pablo Tiscornia, a quien luego se sumaron Jorge Zambrana y «El Japo» Rodríguez.

El comentario que recorría todos los rincones del Centenario era la posibilidad de que Peñarol quedara fuera de la Liguilla en caso de que River venciese a Nacional, ya que, después del empate de Liverpool en la mañana, la única chance que le quedaba era que Nacional se quedara con los tres puntos. La opinión de los hinchas albos era unánime: la inmensa mayoría prefería perder, aún cuando resignaran la Tabla Anual.

Pero además de perjudicar a su rival de todas las horas, los tricolores apostaban a que un triunfo de River pudiera complicar las posibilidades de Defensor de cara a la definición del Campeonato Uruguayo; si Nacional ganaba automáticamente Defensor era Campeón del Clausura sin jugar y quedaba a un paso de ganar la Anual, determinando que la definición del Uruguayo se tuviera que dirimir en una semifinal ­y luego en una final­ ante los violetas.

En cambio, perdiendo, los tricolores favorecieron la chance de River Plate en el Clausura (que aumentó con la caída de Defensor), ya que si los del Prado se quedan con el campeonato, la semifinal del torneo será entre Nacional y River, y el que gane dilucidará el título de Campeón Uruguayo ante los violetas.

La satisfacción de los parciales albos quedó de manifiesto durante el transcurso del partido, ya que alguno incluso celebró el tanto que recibió su equipo (el único antecedente que se recuerda es aquel autogol de Jorge Cardaccio en la Copa Libertadores del 88, ante Newell´s, que también eliminaba a los carboneros).

Con el dos a cero en el marcador, los cánticos de la tribuna empezaron a reflejar el momento que se vivía, con el «opa, opa, afuera de la Copa» y «un minuto de silencio».

Por todos estos factores, el cotejo de la víspera se asemejó mucho en las horas previas a aquel del 26 de octubre de 1997, en el que los albos vencieron a Defensor uno a cero con gol de Carrasco ­justamente­, conquista que nunca le perdonaron muchos hinchas tricolores. En aquella ocasión, los tricolores también llegaban habiendo ganado el Apertura, en el Torneo Clausura marchaba a seis puntos de Defensor y en la Anual a tres, por lo que si perdía ese partido se aseguraba una final con Defensor (que ganaba las dos tablas); si ganaba, como lo hizo, aumentaba la posibilidad de tener que jugar una semifinal ante Peñarol y luego el ganador definiría ante Defensor, ya que el campeón de la Tabla Anual no tenía tanta ventaja en aquella época, pues a la final iba el campeón de los torneos cortos que tuviera mejor puntaje en la Anual.

Lo que pocos recuerdan es que los tricolores llegaban con un partido jugado menos, en el que luego vencieron a Liverpool 3 a 0; con aquel gol de Carrasco favorecieron la chance de los carboneros, pues ­vale recordar­ en la siguiente fecha Nacional perdió el clásico (en el que no le dieron la oportunidad a «JR» de ser titular), y el torneo terminó con los carboneros campeones, logrando su segundo quinquenio.

El técnico de River, Juan Ramón Carrasco, volvió a ganar ayer ante uno de los equipos «grandes», con quienes no perdió a lo largo de toda la temporada; logró tres victorias y un empate, venciendo a los tricolores en las dos ocasiones, mientras ante los carboneros empató por el Apertura y ganó en el Clausura.

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