LA HINCHADA LA EMPRENDIO CONTRA DAMIANI, RIBAS Y LOS JUGADORES
El Centenario fue un volcán en erupción y terminó con insultos, corridas y un canto que se repitió en varias oportunidades: «que se vayan todos y no quede ni uno solo…»
Cuando promediaba el complemento, un sector de la hinchada ubicada en la Tribuna América insultó a Juan Pedro Damiani quien intentó reaccionar pero fue controlado por algunos familiares y el propio Edgar Welker quiénes estaban observando el partido a pocos metros de distancia.
Luego los dos directivos principales aurinegros antes del pitazo final del árbitro, bajaron hacia los vestuarios y allí tambien recibieron los insultos de los parciales ubicados en la América.
La policía alertada por la situación realizó algunos operativos internos y externos para evitar los desmanes.
Juan Pedro Damiani intentó minimizar la situación expresando que «se trataban de algunos bobos que lo insultaron pero que los socios sabían del trabajo que se venía realizando…»
Los últimos en retirarse fueron Julio Ribas y Antonio Pacheco quienes reunieron a los medios para expresar que se llamarían a silencio hasta después del partido clásico y que allí sí realizarían declaraciones a los periodistas.
Los resultados son contundentes, Peñarol está en camino de cerrar una segunda parte del año muy mala, de las peores en su historia y la continuidad de Julio Ribas no es tan clara como se manejó en algunos círculos cercanos a Damiani en la última semana.
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