NACIONAL FESTEJA SUS 110 AÑOS DE VIDA
El Club Nacional de Football celebra en la presente jornada sus primeros ciento diez años de vida, aniversario que se vive de manera especial por los hinchas del club, que repetirán varias de las celebraciones que se originaron con motivo del centenario.
Los festejos se iniciaron anoche con una cena reservada para los socios en las instalaciones de Punta Cala, y continuaron a medianoche en varios puntos del país, donde miles de hinchas respondieron a la convocatoria de lanzar fuegos artificiales, mientras se suspendieron las celebraciones previstas en la plaza de Maldonado debido al alerta meteorológico.
Durante la presente jornada no hay previstas celebraciones oficiales, pero serán los hinchas quienes se encargarán de recordarlo a lo largo del día, ya que tienen previsto vestir ventanas y balcones con enseñas tricolores y también habían convocado a lucir sus camisetas, invitación en la que no insistieron en los últimos días ante los últimos hinchas de violencia acaecidos.
El sábado, en horas de la mañana, dará comienzo un Congreso Nacional de Cónsules y Vicecónsules de todo el país en la sede del club, a la que seguirá un almuerzo de camaradería y la entrega de un acta a la Directiva del club, y ese mismo día, pero a la noche, tendrá lugar el festejo más esperado, una fiesta popular que como en ocasión de los cien años se cumplirá en las instalaciones de Cambadu (Luis Alberto de Herrera casi Burgues) en la los hinchas podrán disfrutar de música en vivo, asado, un lunch previo y una gran torta de cumpleaños. Los asistentes a este evento tendrán la posibilidad de adquirir su tique por doscientos cincuenta pesos o abonarlo cincuenta pesos más, pero obteniendo el derecho a ingresar al cotejo clásico (Tribuna Amsterdam).
Finalizando el calendario de festejos, el último fin de semana de mayo se reeditará el ‘Mayo Tricolor’ en el Parque Central, que contará con una amplia gama de actividades.
El origen
Ya sobre finales del siglo XIX, tomaba cuerpo la idea de crear una institución absolutamente «criolla» que sirviera para romper hegemonía de los ingleses en nuestro fútbol; los integrantes de dos clubes, Montevideo Football Club y Uruguay Athletic Club, asumieron el desafío de fundar un club totalmente «oriental», que simbólicamente adoptó los colores de la bandera artiguista y para redondear una génesis totalmente autóctona se afincó en las cercanías de «la Quinta de la Paraguaya», un reducto histórico para nuestra independencia.
Uno de los pasos «claves» para el nacimiento de los tricolores se escenificó en el Café «Montevideo», enclavado donde hoy se cruzan 18 de Julio, Constituyente y Barrios Amorín, donde se reunían los jóvenes Pedro Manini Ríos, Sebastián Puppo, Melitón Romero, Atilio Narancio, Francisco Serra, Jorge Ballesteros, Joaquín Baltar, Juan y Ramón Negro, Tomás Barbato, José Urta y Germán Arímalo, casi todos estudiantes de 5º y 6º de bachillerato, que habían adoptado para su club el nombre del café, Montevideo. Uno de sus principales rivales en partidos que se jugaban en la zona de Punta Carretas era el Club Uruguay, que tenía entre sus jugadores a Ernesto Caprario, Carlos Carve Urioste, Domingo Prat, los Cordero y los Daglio, quienes terminaron reuniéndose un domingo 14 de mayo de 1899 en la casa de la familia Caprario, en la calle Soriano número 922 para decretar el nacimiento del Club Nacional de Football.
La histórica asamblea fue presidida por Pedro Manini Ríos y allí se eligieron las autoridades de la nueva institución: primero el capitán del Club, el puesto más importante, honor que fue confiado a Domingo Prat, quien ganó un sorteo sobre Sebastián Puppo, que entonces quedó como primer presidente del club. Puppo propuso para la vestimenta los colores del poncho patrio: camisa roja, con cuello, cartera y bocamanga azules, y a propuesta de Caprario se adoptó la bandera tricolor artiguista como emblema.
El domingo 25 de junio se produjo el primer partido del club, ante el segundo equipo del poderoso Uruguay Athletic Club, de Punta Carretas, y el debut terminó con triunfo dos a cero, con anotaciones de Romero y Vallarino.
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