UNA CANTERA NOTABLE

El técnico de los visitantes, Carlos Manta, dijo estar «conforme» y destacó que «Tacuarembó tiene una cantera notable, yo digo que dentro de un par de años va a ser uno de los grandes equipos. Tenemos que zafar de esta situación, porque la mayoría de los chicos están debutando, pero hay que ver que este año subimos doce chicos de formativas: está este chico Ramírez que tiene unas condiciones tremendas, Gularte también tiene 17 años, Sánchez … está el pibe Machado de 16 que hizo los tres goles en Tercera División (jugó 20 minutos nada más) y el otro día le hizo dos en cuarta a Peñarol, hay una cantidad de muchachos enorme».

También dejó una frase contundente, cuando señaló: «si el línea no hubiera levantado esa bandera que estuvo mal levantada ­según me dijo la gente de la televisión­ otro hubiera sido el resultado.»

El presidente del Club Nacional de Football, Ricardo Alarcón, y el activo delegado Guillermo Pena, fueron dos de los grandes ausentes en la tarde de la víspera en el Parque Central, en virtud de que ambos se encuentran de viaje en Europa, donde asistieron con la intención -entre otras actividades- de contactarse con representantes de FIFA para presentar un reclamo formal en contra del Deportivo La Coruña, por la deuda que éste mantendría con los tricolores por la transferencia del portero Gustavo Munúa, que ronda en los quinientos mil dólares, de acuerdo a fuentes tricolores.

El mandatario albo, que había solicitado a un colega radial lo mantuviera informado al instante (mediante mensajes de texto) sobre los goles que se convirtieran en el escenario albo, también recibió por esa vía una noticia a la que respondió escuetamente, seguramente sorprendido por la novedad.

Antes de recibir el sms que anunció el gol convertido por el argentino Federico Domínguez, Alarcón recibió una novedad que seguramente traerá novedades en las próximas horas: el polémico presidente del conjunto gallego, César Augusto Lendoiro, que también viajó a Madrid en las últimas horas para mantener una reunión con su par del Villarreal, afirmó que su club no debe absolutamente nada por concepto de la transferencia del portero uruguayo, ya que en su momento abonó todo lo acordado.

Los dos árbitros asistentes del cotejo de ayer tuvieron una tarde realmente complicada: al minuto, el primer línea Marcelo Gadea marcó posición adelantada del «Morro» García que recibió la pelota de un saque de costado, lo que obligó al árbitro Falce ­que en primera instancia sancionó la misma­ a realizar una suelta neutral, en la que Tacuarembó devolvió la pelota a los tricolores.

Cerca de la media hora fue el segundo línea, Raúl Hartwig, el protagonista, después de marcar una falta favorable a los visitantes, que sacaron muy lejos del lugar donde se cometió; tras la incidencia, Hartwig llamó al árbitro central y le entregó una botella que, utilizada como proyectil, cayó cerca de donde estaba parado.

Falce llamó inmediatamente a la guardia policial y les comunicó que no seguía el partido si no se reforzaba la seguridad en ese sector, movimiento que insumió un par de minutos por lo menos; mientras los dos guardias más cercanos al lugar permanecían sentados a la sombra ­guareciéndose detrás de una de las torres de iluminación­, una docena de efectivos aparecieron en el sector más alto de la Tribuna Atilio García, vigilando que no se produjeran nuevos hechos de violencia.

Casi enseguida, el segundo línea señaló tiro de esquina cuando claramente había sido saque de meta, y cuando los hinchas tricolores aplaudieron porque cobró algo a favor de su equipo también se equivocó, marcando una posición adelantada a Gabriel García, que picó totalmente habilitado en la acción del tanto que le fue anulado a Tacuarembó.

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