INEVITABLE. EN AMSTERDAM Y COLOMBES CON BANDERAS DEL RIVAL

Trofeos de "guerra" en cabeceras de ambos cuadros

Mientras se jugaba el partido de primera hora entre Atlético Mineiro y Cruzeiro, se dio el primer cruce de hinchadas, con la particularidad de que los norteños, con aplausos y cánticos, se sumaron. Los hinchas del Mineiro lo hicieron con los de Peñarol y los de Cruzeiro con los de Nacional.

 

Otra particularidad en este entorno fue que Mineiro jugó ayer con una camiseta de alternativa a bastones dorados y negros que a muchos hacía recordar a los carboneros. Quizás por eso después también sus hinchadas terminaron unidas.

 

El primer equipo en salir a la cancha fue Nacional, y fue recibido por su hinchada ubicada en la Colombes con muchos papelitos y aplausos, lo cual fue retribuido con el saludo de los jugadores.

 

Los tricolores al posar en el centro del campo de juego, mostraron una pancarta que rezaba: «Al Parque lo construye su gente. Compra tu diploma y hace historia», en referencia a la posibilidad de colaborar con las obras del Estadio de los tricolores.

 

Peñarol salió al terreno del Centenario cinco minutos después, bajo una lluvia de papeles y serpentinas de sus parciales ubicados en la Amsterdam. Los mismos incluso tiraron alguna bomba de estruendo como es habitual, a pesar de estar prohibido.

 

La hinchada de Nacional fue colocada en forma digitada en la Colombes al ser considerada por las autoridades como más controlable, con la idea de cuidar el novel tablero electrónico del Centenario. También se dispusieron en ese sector efectivos y vallas.

 

Como es habitual en los últimos encuentros entre los grandes, se pudo divisar más parciales de Peñarol que de Nacional en las tribunas del Estadio, hecho que se notó más en las cabeceras donde la Amsterdam tenía claramente más simpatizantes que en la Colombes.

 

Cerca de veinte mil entradas se vendieron para el partido clásico, pero fueron más de 25 mil las personas presentes en las tribunas a pesar del calor reinante que invitaba a ir a la playa.

 

En el equipo de Nacional tres argentinos se desempeñaron en el campo de juego, Angel «Matute» Morales, Matías Rodríguez y Federico Domínguez, siendo este último debutante clásico. En el banco albo estuvo presente además la nueva incorporación el golero Rodrigo Muñoz. En Peñarol jugó este cotejo por primera vez Maximiliano Lombardi y además el juvenil artiguense Ramis.

Como siempre, ambas tribunas mostraron los denominados «trofeos de guerra». En la Amsterdan se pudieron apreciar tres banderas de Nacional, una de ellas de considerables dimensiones y en la Colombes había una de Peñarol. Algo tan lamentable como al parecer inevitable.

 

Durante el cotejo, José María Franco tuvo que cambiar su calzado, pasando de un modelo azul y amarillo a uno blanco. Otro con «botines» de color fue Arias, quien calzó unos naranjas.

 

El partido se inició con un gol de Bueno y parecía que los aurinegros tenían todo para aumentar, pero un gol de penal de Blanco igualó las acciones. En el festejo se pudo observar al popular Chapita, gesticulando y gritando a toda voz : «Huevo, huevo…»

 

El gol del empate se forjó en pies de dos ex Montevideo Wanderers, Blanco quien lo concretó y Fernández a quien se lo cometieron. En Peñarol jugó otro futbolista que pasó por los bohemios, Gabriel Alcoba.

 

Con el segundo gol de los albos concretado por Romero, las bengalas volvieron a aparecer en la Colombes, con un espectáculo de luces y humo. Sobre el final del cotejo fue la hinchada aurinegra la que iluminó la noche.

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