PENDIENTE. EL SALDO DEPENDE DE LA CORONACION O NO

Nacional cierra un año que no tiene balance

Esta vez, el momento más trascendente del año tiene día y hora señalada para el Club Nacional de Football, quien vivió un semestre especial a raíz de un minuto fatal. Eran las tres y media de la tarde del domingo 31 de agosto (para algunos, porque para otros ya era más tarde), cuando Líber Prudente se convirtió en el mayor protagonista del fútbol uruguayo al suspender el partido que debían jugar los tricolores frente a Villa Española.

Tras la medida adoptada por el árbitro, toda la atención se centró durante noventa y cuatro días en los distintos Tribunales de la Asociación Uruguaya de Fútbol, ya fuere el de Penas, el de Contiendas o el de Apelaciones, en sus miembros, en la Mesa Ejecutiva, en los reglamentos, alegatos e instancias jurídicas, por un lado, y en las declaraciones y explicaciones de los delegados albos Alejandro Balbi, Guillermo Pena y Juan Mailhos por el otro, acompañados en escena por la figura de Hernán Navascuez, por las recurrentes consultas al presidente Ricardo Alarcón y por la imagen de Carlos Rodríguez Batlle, inmortalizado en las retinas con aquel gesto de su mano derecha en que le indicaba al cuarto árbitro Fernando Falce que esperara.

Finalmente, el 3 diciembre la historia «terminó» con saldo favorable

a los tricolores, que ratificaron dentro de la cancha la conquista de tres puntos que flotaron en el aire durante más de tres meses. Pero el saldo de aquella decisión no fue ese exclusivamente, ya que además del partido que quedó trunco, la mayoría de los tricolores lamentaron los sucesos posteriores a la suspensión, entre ellas la agresión de un grupo de hinchas a dos periodistas, que terminó con un fallo del Tribunal de Penas sancionando por cinco fechas al Parque Central y a los socios tricolores.

 

Irregular

En el plano deportivo, el año comenzó con alegrías para los tricolores, que se coronaron en los dos torneos de verano disputados, donde vencieron dos veces al rival de todas las horas, primero en forma contundente por tres a cero y luego ­tras la polémica por la ausencia de las figuras en el primer encuentro­ ganado «de atrás» por dos a uno, con un futbolista menos.

Luego llegó un primer semestre en el que ilusionó a sus hinchas venciendo a sus rivales, uno tras otro, en el plano local y avanzando también en la Copa Libertadores hasta que, en los últimos días de abril, de pronto se derrumbó todo lo bueno que había construido; varios resultados negativos lo relegaron en el Clausura y en el ámbito internacional quedó eliminado ante San Pablo. En vez de «Mayo Tricolor» fue un «mayo negro» para el equipo de Pelusso, que se hundió en el quinto mes del año. A consecuencia de ello, el floridense estuvo con un pie fuera del club: tras un par de reuniones hasta la medianoche, se definió su continuidad, en medio de rumores que apuntaban a la llegada de Juan Ramón Carrasco y el profesor Esteban Gesto. El equipo logró salir del pozo quedándose con la Liguilla pese a perder el clásico, ganando la final ante Defensor Sporting y logrando su único título oficial del año.

Ya en el segundo semestre, bajo la sombra del «caso Prudente» Nacional se mantuvo invicto casi hasta el final del torneo, cediendo puntos solamente ante Defensor, hasta que perdió frente a Liverpool y nuevamente cayó «en picada» cerca del final, sin poder ganarle a Danubio ni a Cerro, aunque resurgió cuando le volvió a ganar a Peñarol por el Uruguayo. Sin embargo, cuando tenía el título al alcance de la mano, volvió a caer ante River y quedó igualado en el primer lugar con los franjeados cuando el campeonato quedó trunco. Si logra ganarlo, el balance será positivo para el equipo de Los Céspedes; si no lo hace, serán dos temporadas y media sin triunfos. Demasiado para un grande.

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