SE REPITE. EN LA AMSTERDAM, LA HINCHADA DE PEÑAROL SE BURLO NUEVAMENTE DE LA POLICIA

Hubo un arsenal de fuegos artificiales

En tema de seguridad la Policía demuestra todas sus carencias y ayer quedó evidenciado con lo acontecido en la Tribuna Amsterdam. Pese a estar prohibidos todos los elementos de pirotecnia, la hinchada de Peñarol hizo ingresar un verdadero arsenal de cohetes y bombas de estruendo a la Amsterdam que fueron lanzados cuando el equipo ingresó a la cancha.

Los encargados del dispositivo de seguridad no podían creer lo que estaban viendo, ya que nuevamente fallaron los controles.

 

También en la Tribuna Amsterdam apareció una «réplica» gigante de la camiseta del «Chengue» Morales, así como banderas y en otras de las irregularidades observadas, para no ser menos y estar «a tono» algunos hinchas de Nacional, en la Colombes, se tiraron hacia el Talud del mismo sector trepándose en el alambrado con bengalas encendidas y otros «inauguraron» el tablero electrónico de la Tribuna Colombes, colgando banderas en la estructura del mismo además de ubicarse cómodamente para ver el partido… realmente penoso…

 

La mayoría de los jugadores de Peñarol le dieron la espalda a la medida de no a la violencia promovida por la AUF y el Ministerio de Deporte. Los dos planteles y los árbitros debieron formarse con una camiseta de color celeste y una pancarta por detrás que decía: «no a la violencia». Sin embargo, varios futbolistas del plantel de Peñarol no se colocaron la camiseta celeste, en un hecho lamentable.

 

Profunda molestia en la dirigencia de Peñarol con la muy baja asistencia de público al coloso de cemento. Edgar Welker y Juan Pedro Damiani observaron el partido a muy poca distancia en el Palco Bajo y hablaron del fracaso de la venta de localidades, fundamentalmente hicieron hincapié en la Tribuna Olímpica. No se animaron a señalar a qué se debió pero los costos y la situación de violencia podrían ser dos de las causas.

 

El recibimiento de sus seguidores al Club Nacional de Football resultó bastante peculiar, pues aunque repitieron la presencia de esos globos «alargados» que tiñen la tribuna, esta vez fueron solamente azules y blancos, formando tres franjas horizontales con el blanco en el sector central, ante la ausencia absoluta del rojo.

En el momento en que el equipo saltó a la cancha, se comprobó el motivo: en ese momento se desplegaron cuatro pancartas en las que se leía en rojo las letras C, N, de, y F, formando la bandera de los tricolores.

 

Nacional rompió en la víspera una racha de siete clásicos sin victorias en el marco del Campeonato Uruguayo, ya que el último triunfo albo había sido el 3 a 2 del año 2004, con dos goles de Luis Romero y uno de Sebastián Abreu.

En materia de tarjetas rojas en cotejos clásicos la estadística tricolor sigue siendo sumamente negativa: con la expulsión de Santiago García llegaron en la víspera a seis partidos oficiales seguidos terminando en inferioridad numérica, a lo largo de los cuales recibieron ocho cartones de ese color. Además del que recibió «El Morro», dos fueron para Richard Morales y las restantes para Diego Jaume, Javier Delgado, Bruno Fornaroli, Adrián Romero y Mathías Cardaccio.

 

Además del delantero que fue expulsado, Nacional no podrá contar en el próximo encuentro con el mediocampista Diego Arismendi, que sumó su quinta tarjeta amarilla después de haber sido expulsado frente a Defensor Sporting. En cambio, Pelusso podrá contar nuevamente con Adrián Romero y Roberto Brum, suspendidos en el clásico.

 

Muchas personalidades del fútbol estuvieron en el Palco Oficial, entre los políticos divisamos al senador Alberto Couriel y al diputado Pablo Abdala. También comenzado el partido estuvo presente la ministra del Interior, Daisy Tourné.

 

La terna arbitral decidió colocarse indumentaria roja, la misma es elegida por el árbitro central Jorge Larrionda y la cuarteta decidió ingresar con ese distintivo. Al final del partido, el árbitro Larrionda debió comparecer al control antidopaje junto a dos futbolistas de cada institución en un hecho bastante inusual.

 

Siguiendo con los árbitros, ayer fue la despedida de Edgardo Acosta quien trabajó como segundo asistente y por llegar al límite de edad de los 45 años debe retirarse de la actividad oficial. La agremiación Audaf le entregó una plaqueta antes de empezar el partido como recuerdo de su retiro.

 

El partido tuvo muy «picado» y se dieron muchos diálogos fuertes entre jugadores de ambos bandos. El «Chapita» Sergio Blanco fue el que participó en la mayoría de ellos, primero con Darío Rodríguez y luego con el arquero argentino Pablo Cavallero.

 

Mario Saralegui perdió su invicto en encuentros clásicos, en total disputó 4 de los cuales empató el primero en su primera etapa en Peñarol, ganó dos consecutivos y perdió el de la jornada de ayer.

 

Finalmente en el banco de Peñarol ingresó José María Franco aunque luego no participó del partido, quedaron fuera dos veteranos y referentes: Nicolás Rotundo y Gonzalo De Los Santos quienes podrían dejar la institución a fin de año ya que no son tenidos en cuenta por el técnico Mario Saralegui.

 

Al final del partido se decidió por parte de la policía que la hinchada de Nacional se quedara en el Estadio Centenario y que se retirara primero la de Peñarol. Y por supuesto aparecieron las clásicas «cargadas» que debieron soportar los hinchas carboneros al retirarse hacia la zona del centro por parte de los hinchas de Nacional que ocuparon la Colombes.

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