
Muy lejanas parecen aquellas épocas en las que permanentemente aparecía Sebastián Abreu festejando un tanto después de mandar la pelota a la red con su habitual golpe de cabeza. Pero, sin ir tan lejos, este equipo tricolor que está jugando el Torneo Apertura no ha podido mantener uno de los puntos fuertes que tenía en el primer semestre, en los que la figura del “Chengue” Morales, la presencia de Deivis Barone y la aparición de otros buenos cabeceadores, como Victorino, Romero, la movilidad de Fornaroli o el propio Arismendi, preocupaban a las defensas rivales. La reflexión llega a causa de una de las medidas adoptadas en el amistoso del pasado sábado ante Bella Vista, en el que el técnico Gerardo Pelusso decidió ubicar a Diego Arismendi en la defensa para acompañar a Pablo Melo, ante la cantidad de ausencias que tiene, ya que entre otras cosas el volante juvenil le proporciona mejor juego aéreo en esa zona del equipo. Sin embargo, el único tanto del compromiso, anotado por el delantero papal Martín Icart, llegó tras un despeje fallido de cabeza del propio Arismendi; una vez concluido el compromiso, uno de los hinchas tricolores presentes dejó escapar una pregunta que quedó flotando en el ambiente e hizo trabajar la memoria de unos cuantos: “¿Cuánto hace que Nacional no hace un gol de cabeza?”. En el sector de la tribuna donde surgió la duda, la pregunta quedó sin respuesta. LA REPUBLICA puede precisar hoy que son once los compromisos que llevan los tricolores sin convertir un tanto de cabeza, lo que equivale a decir que todavía no anotó ninguno en lo que va del Torneo Apertura, porque el último fue el que le convirtió Sergio Blanco (curiosamente, uno de los más bajos del plantel) a Danubio, en la última fecha de la Liguilla, el 19 de julio.
A esa anotación la sucedieron otras diecisiete hasta el día de hoy, ninguna de ellas aprovechándose directamente del juego aéreo. El segundo de esa tarde, también del “Chapita” para vencer a Danubio, llegó con un remate corto, y en la final del hexagonal el debut del “Morro” García en la red llegaría también con definición de pierna derecha. Los dieciséis goles de Nacional en lo que va del presente torneo han sido todos anotados mediante remates con el pie: ante Juventud convirtió Adrián Romero, frente a Tacuarembó, en el Goyenola, fueron Brum desde fuera del área y Caballero con gran definición tras una larga corrida, mientras que, para ganarle a Racing, Santiago García aportó dos de pierna derecha. Frente a Cerro Largo llegó el más insólito, cuando Filgueiras abrió la cuenta con un rebote, aumentó Romero de tiro libre y “Matute” Morales sentenció a poco del final; en el empate ante Defensor las conquistas albas fueron de Gaglianone (en contra) y Medina con tiro esquinado; otra vez Brum desde lejos para vencer a Wanderers y otra corrida del “Morro” en el Nasazzi ante Bella Vista. García, de penal, descontó en la caída ante Liverpool, mientras Oscar Morales y Medina marcaron los últimos del torneo, en el Charrúa, en la victoria frente a Rampla. Todos por abajo, ninguno de cabeza; Nacional parece resignar un arma demasiado importante para un equipo que quiere pelear por el título.
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