Mucha calma
Usted recordará que durante todo el proceso de los cuatro partidos que jugó Uruguay en el año 1999 fui pidiendo calma luego de cada juego. Jugando muy mal frente a Ecuador, o perdiendo frente a Paraguay siempre insistí con lo mismo. Es esencial mantener la calma.
El jueves antes de analizar el partido, hay que señalar que no se jugó frente a la Selección Nacional de Hungría, sino que se enfrentó a una Hungría trucha.
Esto lo subrayo porque no es posible hacer un balance de lo realizado por el once celeste sin remarcar que la talla del rival fue mínima. Este equipo húngaro fue compuesto por jugadores de un elenco del fútbol de aquel país que sirvió como base, ese equipo terminó séptimo en el torneo local.
No vino ningún jugador del campeón y la base de la verdadera selección nacional de Hungría está en la Bundesliga Alemana y el balompié austríaco.
Realizada esta aclaración que es de orden, puedo pasar a lo que fue el choque entre Uruguay con casi todo su poderío y la discretísima representación húngara.
Uruguay bien parado
El rival permitió ver con mucha claridad los movimientos tácticos del equipo. Pasarella demostró que ha trabajado y que la intención de jugar en cuarenta metros lo va logrando de a poco. No se puede hablar del funcionamiento defensivo porque Hungría no cruzó la mitad de la cancha hasta los últimos quince minutos de partido. En cambio, se pudo apreciar que Paolo Montero tiene la voz de mando y por momentos la línea de cuatro se transforma en línea de tres, sobrando Lembo o Paolo según qué lateral esté subiendo en ese momento.
Darío Rodríguez hizo una buena presentación en su debut con la casaca color cielo. Un gol, bien acoplado a Montero, tuve la impresión que no sintió para nada el estreno.
En el medio los volantes tuvieron la pelota, todo el partido.
Gravitante Cedrés, jugando como lo hacía en River Plate por derecha, gran partido de Coelho bien secundado por Pablo García y Guigou fue el alero por izquierda.
La reconocida magia del «Chino» Recoba, con un golazo y el muy buen partido en beneficio del equipo realizado por Diego Alonso son hechos resaltables.
Ahora bien, mucha calma, dudo que en el recorrido de las eliminatorias nos encontremos con un rival tan mediocre como este desteñido equipo húngaro que no era la representación titular de aquel país.
Ganar siempre es importante, decirle la verdad a la gente también.
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