El Libro del Picaflor
—Picaflor, ¿tiene algunas novedades para hoy?
–Diversas. Usted va a pensar que El Picaflor está exagerando la cuestión, pero no se imagina el revuelo interno que se generó en la directiva de Nacional –mejor dicho entre sus dirigentes– la versión que le aportó un connotado socio, achista, al plumífero contra el presidente Ache.
—¿Todavía sigue embromando con ese asunto? ¿Hasta cuándo piensa currar con el mismo?
–Quizás usted ha perdido la sensibilidad y no calibra la trascendencia política que, en una directiva nueva, constituida por delegados de dos grupos bien antagónicos que por imperio de las urnas tendrán que convivir durante tres años, tiene una información de esta magnitud.
—¿Ache por ahora ha guardado silencio?
–Públicamente sí, pero ayer por la tarde y referido al mismo tema, otro socio bolso que descolgó varios almanaques en el registro social se contactó telefónicamente con El Picaflor y, entre otras cosas, le manifestó su malestar porque parece que Ache estaría apuntando las baterías sobre un inocente.
—Cuente, cuente.
–Según este socio de Nacional que habló ayer con el Troquílido por teléfono, próximo a las 15.30 horas, todos los dados apuntan hacia Enrique D´Agata. La mayoría de los dirigentes de Nacional, mire que hay algún travieso que le gusta jugar a los detectives porque le sobra el tiempo para ello, sospecha que el delegado D’Agata fue el que le pasó los datos para que hiciera la columna.
—¿Piensan que fue D’Agata quien abrió la boca?
–Usted sabe que las fuentes de información son secretas. El periodista está amparado en su fuero y no tiene obligación de decirlo pero en este caso es tan burdo el asunto y tan grande la injusticia que El Picaflor se ve en la obligación de decirle a los dirigentes de Nacional que están metiendo la pata hasta la cintura con D’Agata. El tipo se está comiendo un garrón de novela porque el Troquílido no tiene ningún trato personal ni profesional con ese señor. El lo puede testimoniar donde quiera y delante del propio plumífero, porque la relación entre ambos se ha resumido durante muchos años al simple saludo, respetuoso, cordial, que debe imperar entre hombres civilizados.
—¡Qué garrón!
–Un garrón de novela. Parece que D´Agata ha quedado bajo sospecha porque habría un preacuerdo electoral por el cual debían darse determinadas condiciones para que él pasara a ocupar un cargo en la directiva en lugar del señor Carlos Rodríguez Batlle. Entonces, los falsos detectives lo primero que hicieron fue poner en la mira a D’Agata, que, nobleza obliga, salvo el saludo, jamás cambió dos palabras con El Picaflor en los corrillos de la AUF. ¿Sabe cuál fue el comentario que le hizo el segundo socio bolso que llamó ayer de tarde al Troquílido?… Textual: «El Turco (por Ache) la está cagan… con D’Agata». Si al mes de haber asumido función, la directiva de Nacional empieza a buscar cabezas de turcos –valga el refrán en esta oportunidad– al año están los dos sectores peleados… Bajen el perfil, señores, que el camino es largo y tienen muchas promesas que cumplir.
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