La continuidad de Rivero

El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Eugenio Figueredo, acordó con Wáshington Rivero la continuidad de este en la titularidad de la Mesa Ejecutiva de primera división, cargo que ocupaba desde hace tiempo con el beneplácito de la mayoría. Sobre la terminación de la temporada anterior, y luego del bochornoso final de un clásico, se registraron algunos errores en ciertas determinaciones suyas que hicieron aflorar cuestionamientos de unos clubes –especialmente Defensor Sporting– sobre su desempeño en la tarea que le fue asignada. Entendemos, y lo expresamos en su momento en nuestra tarea radial, que Rivero se equivocó en decisiones importantes en esa época, pero eso no es óbice para destacar su entrega absoluta a la causa del fútbol, su capacidad, su predisposición al diálogo, así como su permanente disposición a dar la cara cuando cualquier medio le requirió sus impresiones, incluso sobre aquellas medidas que eran objeto de reclamaciones.

Cuando asumió la presidencia de la Mesa Ejecutiva, un órgano de la Asociación que fue creado por los neutrales para obrar de «Cuerpo de Bomberos» que apagara los incendios que se declaran en el fútbol en las decisiones que aparentemente son menores pero que al fin y al cabo son las que crean mayores discusiones entre los clubes, como los calendarios anuales, fijaciones de canchas, horarios de los partidos, etc., tal vez ni el mismo involucrado imaginó todo lo que caería sobre sus hombros. En un medio conflictivo por excelencia se manejó con inteligencia y paciencia franciscana, tapó agujeros, remendó situaciones a granel y salió adelante distribuyendo sabiamente las cosas, cuidándose de no favorecer a nadie en particular, salvo a las instituciones que representaban al país en el fútbol internacional. Al final de su mandato anterior se equivocó y es humano comprender lo que sucedió. Solo los que no hacen nada están libres de cometer errores.

Entendemos que la medida tomada por Figueredo es acertada, y si muchas veces discrepamos con el presidente, esta vez debemos resaltar lo que vemos como algo positivo. A lo largo de su actuación Washington Rivero demostró ser el hombre para el cargo. Siempre dijo que el titular de AUF lo impuso en el puesto y que se iría si este se lo solicitaba. Figueredo lo ratificó y además manifestó que llegado el momento se irían los dos juntos del fútbol uruguayo.

Hugo Jaurena y Mario Gallo lo acompañaron, el primero hasta ahora y el segundo hasta su renuncia al no ser respaldado por su club, Nacional, que no nominó a su sucesor. Ahora deberá completarse la integración de la Mesa. Se dice que puede seguir Jaurena y que el Dr. Carlos Rodríguez Batlle, también hombre tricolor, completaría el terceto, o que habría dos nombres nuevos para trabajar junto al titular. Figueredo tiene la palabra porque esos cargos son de su exclusiva potestad.

Vale desearle al «Cacho» Rivero la suerte que se merece en un trabajo que es netamente «insalubre».

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