Cierre del Parque Central es un gran dolor de cabeza
La clausura del Parque Central le duele en lo más profundo a Nacional. Para buena parte de sus hinchas, no poder ver a su equipo en su escenario es una de las peores condenas a las que los pudieron someter, pero para los dirigentes se ha transformado en un verdadero dilema, uno de los peores de los últimos tiempos.
El cierre de cancha impuesto por el Tribunal de Penas, acompañado de la pérdida de los derechos de los socios, caló hondo entre los tricolores, fundamentalmente porque algunos poseen beneficios especiales en el escenario del barrio La Blanqueada, y no poder cumplir con ellos podría generar un importante costo, no sólo en materia social, sino también económica.
Apenas se conoció la sentencia el viernes de noche, los tricolores comenzaron a manejar distintas posibilidades para disminuir los efectos negativo que ésta causa sobre los arrendatarios de los casi cincuenta palcos vip del estadio, del millar de poseedores de butacas en la Tribuna José María Delgado y a la vez de algunos sponsors, ya que todos estos habrían quedado sin privilegios debido a la sanción sufrida por Nacional.
Ante esta realidad, en el departamento de socios del club se trabaja intensamente desde el pasado lunes buscando soluciones para compensar a sus asociados, que podrían pasar por otorgarle a los «butaquistas» un lugar en el escenario donde se jueguen los cotejos o extender el plazo original del contrato (una temporada) por un lapso similar al de la pena, aunque todo se encuentra en borrador todavía y no ha sido definido por la Directiva del club.
Con los sponsors, la negociación permanecerá en la interna de la institución, pero lo que mayores trastornos podría generarle al club de Los Céspedes es el contrato vigente con los arrendatarios de los palcos vip, ya que en el documento firmado por el economista Ache -entonces presidente tricolor- con los primeros veintiséis palquistas figura la obligación que contrae el club de jugar por lo menos el 80% de los cotejos en el Parque Central.
Hasta el momento, Nacional disputó sus 15 partidos en «el Parque», pero al sumarse los cuatro que deberá disputar en otro escenario llegará a 19 durante 2008, de los cuales sólo 15 (78,94%) habrán sido en su estadio. Por contrato, Nacional se obligó a entregar ocho entradas a cada palquista por cotejo jugado en otro lugar, y además a compensarlo con 500 dólares por cada partido que falte para llegar al porcentaje acordado. Si finalmente son 19 los encuentros a lo largo del año para llegar al 80% les restaría uno, por lo que deberían abonar veintitrés mil dólares (U$S 23.000), en función de que son cuarenta y seis los palcos habilitados hasta el momento.
Lo que dice el contrato
La cláusula vigesimotercera del documento, en su numeral 2) dice textualmente: «Si al finalizar los campeonatos oficiales nacionales e internacionales y los encuentros amistosos al cabo del año civil, no se hubieran disputado en el estadio Gran Parque Central por lo menos el ochenta por ciento (80%) de los partidos en que el Club Nacional de Football haya tenido los derechos de locatario o fuera organizador del campeonato respectivo, el Club se obliga a abonar al arrendatario una multa equivalente a quinientos dólares americanos (U$S 500) por partido no jugado en el estadio Gran Parque Central, hasta completar la cantidad de partidos necesarios para llegar al porcentaje del 80% aprobado por la asamblea del Club».
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