OPINION

TODA SEMEJANZA CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA

Se jugaba un clásico de fútbol a estadio lleno. Desde una de las tribunas un grupo de fanáticos lanzó bengalas hacia el lugar donde estaba la parcialidad rival. El juez detuvo la competencia hasta que todo se normalizó.

Los irresponsables que lanzaron bengalas sin medir las consecuencias fueron rápidamente identificados por las cámaras que filman los grupos más peligrosos por su conducta.

En menos de 24 horas cinco de los agresores estaban detenidos y el juez determinó su procesamiento con prisión provisional. Los violentos hinchas arriesgan hasta 4 años de cárcel y hasta 7 sin poder concurrir a los estadios.

El capitán del equipo que finalmente triunfó en la cancha dijo que en ningún momento celebraron con el grupo de violentos, que si alguien lo hizo fue a título individual y estaba equivocado, como grupo se debían a los parciales que no generaban hechos de violencia.

El club quitó de inmediato la condición de socio a uno de los cinco procesados.

Claro, estamos hablando de España, Catalunya más precisamente. Ocurrió en Barcelona el pasado domingo cuando midieron fuerzas deportivas el Barcelona ante el Espanyol.

Los violentos eran del Barcelona. El capitán que se distanció de la criminal conducta de los barrabravas es el famoso Carles Puyol, el club que expulsó de sus registros sociales también es obviamente el azulgrana.

Compare y juzgue el lector.

Creemos que hay más distancia mental entre Montevideo y Barcelona que geográfica. Esta se resuelve tomando un avión, la primera sólo con voluntad de garantizar que un espectáculo deportivo sea una fiesta y no una guerra en que vale todo.

Así nos va.

Así les va.

(*) Periodista

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