Un matrimonio en el que los dos sacan tarjeta
Formalmente aún no puede anunciarse que Uruguay cuenta con dos árbitros internacionales de fútbol once que son esposos, porque la nominación que recibió Aguirregaray junto a Larrañaga y los asistentes Gadea y Casavieja todavía debe ser refrendada por las autoridades de la AUF y luego por la propia FIFA: pero en la práctica, desde el pasado fin de semana nuestro arbitraje tiene un matrimonio internacional, un hecho absolutamente inédito.
La noticia se oficializó el lunes a la noche, cuando Aguirregaray fue notificado por el Colegio de Arbitros, aunque la novedad se conocía desde el viernes. «Hasta que no llegue la versión oficial no podés estar contento ni amargado por nada», comenzó explicando Carlos, quien agregó que no lo sorprendió porque «la noticia la esperaba desde el año pasado: esto ahora es numérico, es a puntaje limpio. El año pasado, cuando subió Darío y yo quedé segundo, sabía que tenía un año para seguir siendo el primero, era mantenerme y sólo faltaba que se generara un lugar, que algún compañero se retirara o alguno descendiera («bajaron» Cabrera y Siegler), porque el puesto lo tenía, lo que no había era cupo.
Yo me sentía fuerte, sentía que estaba dando lo que ellos (el Colegio) me piden, que estaba un escalón más arriba sobre mis trabajos de años anteriores.»
El recién ascendido entiende que se trata solamente del primer paso, porque «de la misma manera que dije que el año pasado cuando no ascendí mi primer partido era para trabajar otra vez para tratar de subir, el domingo que viene es mi primer examen de veinte partidos que tengo que hacer al año para no descender, para aumentar la consideración del Colegio… No tengo que decir ‘tá, llegué’, porque sino el año que viene, en setiembre, en vez de que me feliciten voy a ir a que me digan ‘no rendiste como esperábamos'».
Alejandra agregó: «Lo más difícil viene ahora, que es mantenerte. Cuando le vino la designación -igual que a mí- como que en ese momento no te cae la ficha, te cae en la primera nominación internacional… Cuando a mí me nominaron, Carlos entró a la página de FIFA, imprimió mi nombre y yo estaba como si tal cosa… «
Con lupa
Sobre lo que se le viene, Aguirregaray agregó que «los árbitros internacionales están rindiendo prueba todos los fines de semana: yo como árbitro de primera iba al Estadio cuatro veces al año, arbitraba un partido lindo dos o tres veces al año, y después pasaba arbitrando en Segunda, donde de repente si me equivoco se enteran el veedor, el golero al que le metieron un codazo y le hicieron un gol, el línea que de repente te dice algo, pero «no pasa nada»… Yo hablaba hace poco con Martín Vásquez y él me decía que cuando lo nominaron, los seis primeros partidos fueron los seis televisados: es imposible no equivocarte, e imposible que si te equivocás la televisión no te muestre el error; tenés un plus ahí que va en tu contra. Mientras él hacía esos seis partidos, yo andaba corriendo en la B, y no es peyorativo, pero la exposición es mucho mayor; ahora voy a tener que lidiar con todo eso. Que lo aproveche a mi favor me hará mejor árbitro y que influya negativamente obrará en contra.»
En familia
Alejandra se muestra maravillada como esposa de un árbitro porque desde hace mucho tiempo «dije que quisiera ser en todos los ámbitos como Carlos… Como cientos de esposas, tenés que bancarte las cargadas o recibir los halagos en las buenas. En este momento es un orgullo ser la esposa de Carlos.» El lo vive de manera diferente: dice que tener en casa a una colega «es re aburrido, porque cuando vienen nuestros amigos y yo quiero hablar de cualquier cosa, de lo único que se habla es de lo mismo. En mi trabajo están todo el día escuchando programas de fútbol… Llegó acá y hablan de Audaf, de los viáticos, de qué partidos le dieron, y yo les tengo que decir ‘dale che, cambien de tema…’ pero debe pasar como cualquier pareja en la que los dos tienen la misma profesión.»
Antecedentes de parejas de árbitros, incluyendo beach soccer o futsal, hay varios, aun entre centrales y asistentes, pero esta es la primera vez que los dos son árbitros de fútbol de cancha; tampoco hay registros de un niño -como Federico- que sea hijo de padres que reúnan esa condición. Es bastante lógico que sea hincha de los jueces.
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