JUEGOS. HABRA QUE PENSAR DE OTRA FORMA PARA LONDRES 2012

Imposible pedir más

Todo ha cambiado porque muy pocos son los países que van a participar con objetivos claros mientras la gran mayoría quieren competir.

Como era esperado, la participación de los doce deportistas uruguayos quedó en el debe por la sencilla razón que van a eso, a participar, nunca a competir.

Más no se les puede exigir porque cada uno dio todo de sí en pos de la causa celeste. Pero evidentemente eso sólo no alcanza.

Después de mucho tiempo siguiendo muy de cerca la actividad de los muy mal llamados deportes menores, continúa en mí la sensación de que algunos de nuestros atletas podrían llegar a los primeros lugares del concierto mundial.

Países mucho más pobres que nosotros, en todo sentido, compiten en los Juegos Olímpicos con posibilidades. Ganan y se superan.

Luego de concluida la máxima fiesta del deporte mundial, ya se escuchan voces de «expertos» que hablan de qué se debe hacer con el deporte de alto rendimiento en nuestro país. Las recetas explicadas son variadas y las aportan, dirigentes, gobernantes, técnicos y periodistas deportivos, en las cuales casí siempre el damnificado al que se apunta es el gobierno de turno o el Estado.

Luego de muchos años en esto, creo que el gobierno o el Estado hacen lo que pueden o les permite la «Rendición de Cuentas » o el «Señor Fisco».

Se mueven en un péndulo en el cual buscan dar satisfacción a todos, y por lógica, lo poquito que tienen les alcanza para repartir miseria.

El Comité Olímpico Uruguayo ha hecho un aporte fundamental en estos últimos diez o doce años al desarrollo del deporte de alto rendimiento con becas, cursos, viajes, elementos de competencia, dinero.

El Estado también ha aportado lo suyo. Mucho, muchísimo sin duda para nuestro país, pero tampoco alcanza.

La Fundación Deporte Uruguay, recientemente lanzada, en forma aparente, brindará posibilidades de oxígeno monetario y con ello la factibilidad de que se vuelva a la competencia y no a la participación.

Pero, si lo que ingrese, sale repartido con el mismo criterio de no dejar a nadie fuera, tampoco alcanzará.

Con los recursos que se cuentan y contarán, es indispensable elegir disciplinas a las cuales apoyar y desarrollar, ¿en desmedro de alguna otra?, y sí, todo no se puede, la prueba está sobre la mesa.

Estamos justo en el punto de inflexión y se debe elegir, seguir participando o preparar futuros atletas que puedan competir.

A los uruguayos no nos gusta perder y tampoco nos gusta durante un evento deportivo que nos digan que no hay dinero ni tiempo ni esto ni aquello ni … ni …, para que Uruguay no gane.

No nos importa, queremos ganar o por lo menos competir.

Algún remero como Salvagno, atleta como Andrés Silva, nadadores como Scanavino o Kutscher, algún ciclista o un fútbol serio (obviamente, no este, que jamás le dio importancia a los Juegos Olímpicos luego de 1928) pueden ser atletas y deportes bien mirados por el público en general y factibles de apoyo.

Otro deporte que nos podría dar satisfacciones es el boxeo olímpico, muy diferente al profesional. El mismo esta enraizado, no requiere cifras astronómicas, permite inserción social de sectores muy vulnerables y con apoyo y preparación puede darnos resultados.

Ya hay un muy buen programa estatal con referencia a esta especialidad, por lo que ampliarlo es posible y encararlo seriamente para la competencia olímpica también es posible.

También se debe aprovechar el momento más brillante de todos los tiempos en cuanto a dirigencia deportiva internacional. En este momento Uruguay cuenta con la figura del doctor Julio César Maglione.

Hoy, el múltiple dirigente integra el selecto grupo de los tres directivos deportivos más importantes del mundo.

El espléndido convenio firmado por el Comité Olímpico Uruguayo y el Alemán, con China y algún otro, abre nuevas puertas que se deben utilizar, nuevos técnicos, entrenadores, nuevas formas de ver y sentir el deporte. Eso es lo que pueden aportar estos importantes convenios así que ¡Aprovechémoslo!

El prestigio que tiene el doctor Maglione en el Comité Olímpico Internacional y por lo tanto en sus Programas de Solidaridad Olímpica Internacional y Panamericana y alguna nueva política gubernamental en cuanto a recaudación de fondos recientemente activada, deben unirse en beneficio del deporte.

Pero no se puede seguir repartiendo miseria; hay que tomar decisiones.

«Jabón y cepillo de alambre…» dijo el ministro Lescano, y lo apoyamos, pero en serio.

El trabajo responsable y serio dentro del deporte del ministro Héctor Lascano, del doctor Julio César Maglione, del asesor deportivo de la Presidencia de la República Hugo «Buby» Casada, del vicepresidente del COU Ernesto Cajaravilla o del Tte. Gral. Jorge Rosales, junto a otros muchos dirigentes federativos, deben ser aprovechados al máximo.

Es mejor diagnosticar ya y aplicar el tratamiento, que volver dentro de cuatro años a Londres 2012 y no sólo ir a participar. ¡Compitamos, por fin!.

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