LOS JUGADORES DE ELITE TIENEN LA PALABRA FINAL

Se rompió la cuerda

Por FEDERICO BUYSAN

La situación ecónomica en el basquetbol es grave.

Esta afirmación no puede y ne debe sorprender a nadie. El gran tema para este 2001 es apuntar a solucionarlo o definitivamente estamos a pocos pasos del cierre definitivo. Esto es más profundo de lo que muchos sostienen. Está en juego el futuro del basquetbol profesional, el futuro de la selección nacional, este deporte que hoy en popularidad ocupa el segundo lugar, va camino lentamente a perder ese sitial si no damos un golpe fuerte de timón.

Cambios urgentes

La forma con la que se organiza la competencia local, votada por los propios clubes participantes, está demostrando el mal momento por el cual atraviesan las instituciones. La idea es jugar cada vez menos, para intentar gastar poco. Menor cantidad de partidos, es igual a menor cantidad de meses de contratos con jugadores y entrenadores. Mientras tanto, la gente, los sponsors, los medios, pierden credibilidad sobre el sistema y cada día pierden interés sobre las competencias locales.

Es muy complicado vender el producto basquetbol a las empresas. Es muy poco le que se ofrece y mucho lo que se pide.

Es urgente un cambio de programación y de organización. Existe una disparidad grande en el nivel de los clubes participantes en primera división, en potencial, en economía y la parte deportiva cada vez es menos atractiva.

Topes económicos y avales para competir

La mayoría de las instituciones tienen problemas ecónomicos y deudas en su plantel. En las últimas horas tenemos un ejemplo claro, como el de Aguada. El club más popular de nuestro país, por deudas con su plantel decidió no participar de la Liga Sudamericana, evento que reúne a los mejores equipos de América. Aguada no es la excepción negativa, son muchos los clubes con atrasos, algunos de esta temporada, en otros casos, deudas de años anteriores. Debe existir un cambio ya.

Quienes están al frente de la FUBB, los neutrales, lamentablemente no tienen los poderes necesarios para instrumentar modificaciones y obligaciones de los clubes participantes. Las propias instituciones se oponen a darle poder a los neutrales.

Los clubes deben inteligentemente y en reunión de presidentes, tomar decisiones enérgicas.

Deben votarse topes económicos y avales presentados, personales o institucionales para hacerse cargo de las deudas con el plantel de profesionales. Basta de contratar y atrasarse. Por otro lado la necesidad urgente de equiparar fuerzas deportivas.

Es más vendible el producto hacia afuera. No tiene gracia antes de competir, el saber que Welcome nuevamente será el campeón. Situación similar a temporadas anteriores donde Biguá, Hebraica, Cordón, gobernaban la competencia local.

Con campeonatos organizados de esta manera, con clubes que largan sus extranjeros, sin obligaciones, con la idea de ir hacia atrás, es muy complicado aventurar un futuro promisorio.

¿Quién va a apostar a un torneo sin atractivos? ¿Qué empresa va a apoyar a clubes que de antemano conocen su destino final? La televisión pierde espíritu y atractivos para seguir acompañando. Los clubes tiene la palabra final, los presidentes deben aparecer y ser ellos los que gobiernen las modificaciones. La cuerda no da para más.

Los jugadores no se pueden quedar quietos

Los atrasos económicos generan cambios en la vida de cualquiera. Los jugadores lamentablemente deben apuntar a otras tareas y en la mayoría de los casos comienzan cada vez a entrenar menos. Eso trae como consecuencia el ir perdiendo nivel en la competencia, el desmejoramiento del producto y cada vez menos chicos que apuestan por entrenar este deporte.

Existirá en este momento un grupo muy de élite que puede vivir del basquetbol, no creo que supere el número de 20 jugadores, hay otro número que estará cerca de los 50 que pueden estar al día con los salarios, pero la gran masa de jugadores vive «corriendo de atrás». En el fútbol existe una Mutual, que por convenio antes de iniciar la temporada, las instituciones deben regularizar las deudas, si no, no pueden competir. En el basquetbol la Mutual de jugadores no existe. No tiene fuerza permanente. Presionó y, sí, se puso firme para sostener las siete fichas profesionales, pero luego desapareció.

Debe existir una Mutual firme, que tenga presencia en la FUBB, en la forma de organizar la actividad, en trabajar y luchar por los jugadores. Pero la firmeza y el respaldo se lo tienen que dar ese grupo de 20 que circunstancialmente hoy viven de este deporte. Son los jugadores de mayor nombre, los de más cartel, son la base de la selección, ellos a pesar de estar cómodos deberían pensar en los demás. Algunos hace un par de años estaban en ese grupo y el cambiar de club, el ir perdiendo nivel, los llevó a estar en una situación actual muy difícil, que un par de temporadas atrás no pensaban. Ex jugadores, deben arrimarse y colaborar, para nosotros, si los clubes siguen votando «errado», el cambio se produce si los jugadores se paran firmes, de lo contrario vamos camino a la desaparición.

Con este panorama la Selección va camino al 5º o 6º lugar

La competencia local luego refleja nuestro lugar en América. Actualmente peleamos por una tercera ubicación con Venezuela, cada vez más lejos de potencias como Brasil y Argentina que se nos siguen escapando. Países como Venezuela, Colombia y Chile en muy poco tiempo serán selecciones que nos superarán por la forma con la que vienen trabajando. Venezuela y Colombia muy cerca de EEUU, viven colocando jugadores en ese país para estudiar y superarse, Chile cada vez trabaja mejor, en menos de 10 años tendremos serios problemas con estas selecciones. No exageramos.

Hemos observado a selecciones juveniles de estos países, con generaciones más fuertes que las nuestras. El entrenar menos, el jugar poco, trae como consecuencia el perder nivel. Cuando esta generación, que va por los últimos cartuchos como Szczygielski, Moglia, Capalbo, desparezca definitivamente todo costará muchísimo. Es un lindo recuerdo, la generación de Tato, Fefo, Pierri, Peinado, Tito, Larrosa, Pagani, cada vez cuesta más sacar jugadores de nivel. Y con el panorama oscuro ecónomico y de competencia será más difícil

Todas estas afirmaciones son conocidas por el ambiente, el gran tema pasa que los días transcurren, estamos en el siglo 21 y los cambios no llegan. La cuerda está rota, no da para más, necesitamos cambios, los clubes, y si no los jugadores, tienen la palabra final.

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