ARQUERO

Sergio Romero tiene bautismo de fuego

Sergio Romero, un gigante de casi dos metros, tendrá el martes su bautismo de fuego como arquero de la selección argentina de fútbol en reemplazo forzoso de Oscar Ustari, contra Brasil, en una situación nada envidiable que lo pone entre la gloria o el oprobio. Ser el suplente que debe entrar cuando el compañero titular sufre una grave lesión no es agradable, pero menos cómodo es aún si uno queda entre el cielo y el infierno, entre ser el héroe de un superclásico o cavarse la fosa.

Pero Romero le pone el pecho al desafío al afirmar que «a Brasil le queremos ganar siempre como sea, y ellos también nos querrán ganar a nosotros».

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