Phelps entró con ocho letras de oro en la historia
Phelps dejó atrás su marca de siete medallas que compartía con su compatriota Mark Spitz (Múnich-1972) desde el sábado para superarlo sumando otro récord al título de deportista más laureado de los Juegos que obtuvo con su cuarta medalla hace unos días.
Su octava presea cayó en los 4×100 estilos, donde Estados Unidos dominó con récord mundial, 03:34.29. y él hizo el tercer turno con mariposa, donde eliminó la ventaja de Japón tras la braza.
«Mi participación en los Juegos sólo ha sido una montaña rusa, no ha sido más que diversión. Lo más importante es como dije ayer (sábado) que nada es imposible, sólo se necesita imaginación», dijo el de Baltimore. «No sé qué sentir ahora, tengo tantas emociones en mi cabeza, tanta excitación, creo que sólo quiero ver a mi madre», agregó. El de ayer es su oro número 14, entre los ocho de Pekín y los seis de Atenas-2004, lo que también constituye un récord, superando ampliamente los nueve que acumularon los atletas Carl Lewis y Paavo Nurmi, la gimnasta Larissa Latynina y el nadador Carl Spitz.
Antes del octavo oro de Phelos, en el cierre de la natación en los Juegos, el tunecino Oussama Mellouli ganó la medalla de oro de los 1500 metros libres con un tiempo de 14:40.84, y dejó al australiano Hackett (14:41.53), que terminó segundo, sin su tercer título consecutivo en la disciplina. «He esperado este momento dos años.
Es la redención que quería y la obtuve», dijo el tunecino, penalizado con 18 meses de suspensión tras dar positivo de anfetaminas tras su título mundial en 800 m libre en Melbourne-2007.
«Todo puede suceder en unos Juegos. Fue un milagro, y por una vez me tocó a mí».
«Fue una carrera muy pareja. Hice todo lo que pude. Pero de todas formas no creo que hubiera tenido una respuesta», dijo un agotado Hackett a la prensa. «Obviamente estoy decepcionado, pero no tengo nada que reprocharme sobre mi preparación», agregó.
La medalla de bronce se la quedó el canadiense Ryan Cochrane, quien hizo una marca de 14:42.69. A primera hora la alemana Britta Steffen, que ya se había proclamado campeona olímpica de 100 metros libres, logró el doblete de la velocidad al ganar nuevamente el oro en la final de los 50 metros libres. Con un tiempo de 24.06, nuevo récord olímpico, Steffen se impuso a la estadounidense Dara Torres (24.07) y a la australiana Cate Campbell (24.17), para realizar el tercer doblete de la velocidad desde la aparición de los 50 metros libres en los Juegos de Seúl-1988.
Steffen sólo dijo que «fue un placer nadar aquí y estoy muy contenta», en tanto la interminable Torres, 41 años de edad, afirmó que «es duro perder la carrera por una centésima de segundo». «Creo que no debí recortarme las uñas anoche», bromeó.
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